Desayuno en París

Las mejores pastelerías y cafés parisinos

Si algo destaca en la gastronomía francesa es su respostería. Los más golosos disfrutarán en su viaje a París de unos exquisitos desayunos y repetirán hasta en los postres. Las tertulias se alargan frente a tazas de café y el encanto bohemio conquista a los que les gusta parar un ratito a disfrutar de estos “dulces momentos”.
 
Viajar a París

Pinterest/ Ann-Sophy Cicofran-Galet

Los macarons, los croissants, los crêpes… son algunos de los dulces más deliciosos de París. Cualquiera que viaje a París podrá comprobar la cantidad de dulces de todos los colores, formas y sabores que invitan a comprarlos, y ni que decir tiene, los escaparates de las propias pastelerías son verdaderas obras de arte e incitan a cometer algún “pecado” en lo que a dieta se refiere.

Las pastelerías Laudurée se han convertido en un símbolo en París. Conservan el estilo de las tradicionales pastelerías pero con un toque chic.

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Pastelería Ladurée. Foto: Flickr/ Suzan Black

La historia de los salones de té parisinos está íntimamente ligada con la familia Ladurée, cuando en 1862 Louis Ernest Ladurée, un molinero del sudoeste de Francia, creó una panadería en la 16 rue Royale de Paris.  La panadería pasó a ser pastelería y a renovar por completo su decoración, encargándole el trabajo a Jules Chéret, un famoso pintor de la época, quien se inspiró en la Capilla Sixtina para transformarla. Por entonces, los cafés empezaron a ser centro de reunión de las clases altas y era todo un escaparate social.

En 1997 fue cuando dio un giro y se modernizarón las pastelerías, transformándolos en salones de té, pastelerías, restaurante, tienda de chocolate y una heladería.  ¿Su dulce estrella? Los “Macarons” rellenos de crema de diferentes sabores y colores, ¡no sabréis por cuál empezar!

La vida en París transcurre en los cafés. Existen más de 10.000 en toda la ciudad, por lo que hay uno en cada esquina. Están los tradicionales, los de diseños, los café zinc (por el material de su barra), los “philo-café” para los más bohemios y que suelen estar en el margen izquierdo del río.

Algunos se han hecho muy famosos porque fueron los lugares elegidos por personalidades destacadas, escritores, artistas.

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Café de la Paix

El primer café en París y en el mundo fue Le Procope (13 rue de l’Ancienne-Comedié), y durante siglos ha sido el punto de encuentro de políticos de renombre: Rousseau, Oscar Wilde y Voltaire. Actualmente es un restaurante.

Otro lugar famoso entre los escritores es  Le Fouquet’s ( 99 avenue Champs-Elysées), fue el sitio favorito de James Joyce, y donde podrás seguir viendo a famosos del mundo de la televisión, del cine y de la radio.

El Café Marly (Le Louvre, 93, Rue de Rivoli) obtiene su fama por estar en un lugar privilegiado; en la pirámide de cristal de I.M.Pei, un espacio que tiene ese don de poder mirar sin ser visto.

Si visitas el Centro Pompidou puedes hacer una parada en el Café Beaubourg (43 rue St-Meri).  Su interior es espacioso, confortable y sobriamente sofisticado. No dudes en ir a lavarte las manos a los servicios porque llaman la atención por su elegancia.

El Café de la Paix es otro de los más famosos. Fue diseñado por Charles Garnier, el mismo arquitecto que diseñó el Teatro de la Opera de ParÍS.

Y si en vez de sentaros en cualquiera de los cafés que encontraréis por París, y os apetece degustar unos crêpes caseros, encontraréis muchos puestos que los hacen en el momento para que os la llevéis de camino a vuestros próximos sitios, los hay tanto dulces como salados.

¡Aprovechad y reservad vuestro hotel en  París para descansar después de pegaros un buen festín!

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