Destinos turísticos y desestacionalización

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Parece un trabalenguas, pero si lo es, se debe a la mera casualidad ¿Qué es la desestacionalización de los destinos turísticos? Lo primero de todo, debo reconocer antes de empezar, que para pronunciar correctamente la palabra desestacionalización, tengo que decirla despacito porque si no, me lío con las “ces” y las “zetas”. Si lo dices a la primera, hay premio. Si te digo que es justo lo contrario a la estacionalidad, te vas a quedar igual… y como verás a continuación, el tema tiene mucha tela que cortar.

La desestacionalización turística, es el objetivo que quieren cumplir todos los grandes destinos turísticos: consiste en distribuir, ampliar y diferenciar la oferta vacacional y de servicios complementarios, a lo largo de todo el año, con el fin de que el turismo, no solamente se concentre en temporada alta de forma masificada, sino que se alargue o se amplíe, a la temporada baja, favoreciendo además el empleo y la sostenibilidad.

El concepto es más que conveniente, positivo y deseable para todos, ¿verdad? Pero a la vez complicado; es difícil de conseguir, porque para que funcione, es necesario que todo el mundo se ponga de acuerdo. Empezando por los que nos llevan, siguiendo por los que nos alojan y continuando por los que nos ofrecen servicios alternativos en destino, con el fin de hacer algo interesante cuando lleguemos allí.

El reclamo por el que siempre empieza todo: vuelos baratos

Volar puede ser barato, pero no es gratis. Y por eso, tenemos que hablar de rentabilidad, esa odiosa palabra que hace que los negocios funcionen: porque la rentabilidad de un vuelo directo puede ser mayor que la de un vuelo vía un punto, si la frecuencia se corresponde con la demanda. Que los aviones vuelen llenos, está bien, pero el rango de ocupación de los vuelos no determina la rentabilidad. Sí en cambio, la frecuencia de ese vuelo.

Aun sabiendo esto, los turistas no acuden solamente porque haya más vuelos, o porque sea más barato. Hay que darles un motivo. Algo que se oye mucho por ahí: valor añadido y experiencias… Hemos de aportar valor añadido al vacacional clásico, para generar una oferta, que no sea por así decirlo, lo mismo de siempre. Algo diferente, que despierte la atención del cliente y que consiga activar el destino fuera de fechas. Fácil de decir, ¿verdad? Este es el trabajo no solo de los hoteleros: las entidades oficiales de turismo tienen que moverse y ganarse el sueldo.

Las islas y los destinos de “sol y playa” son los que más acusan la estacionalidad

A los hoteleros, les cuesta abrir en temporada baja. No porque no quieran, sino porque mantener un hotel es caro. Podemos empezar con un umbral mínimo de ocupación y ver cómo funciona, con previsión a una demanda potencial y hacerla crecer según la respuesta del mercado en el medio plazo. Si creamos una demanda basada en un producto constante y diferenciado, las aerolíneas estarán más receptivas a aumentar la frecuencia. No podemos pensar que tendremos una demanda, primero: si no hay oferta y segundo: si no comunicamos esta oferta, pero…

Lo más difícil de todo ¿Cómo se crea la oferta y cómo se comunica?

Hay que reconocerlo: el producto estándar o vacacional clásico, hay que mantenerlo, pero no lo es todo y si queremos promocionar un destino, no puede llevarse todo el protagonismo. Los productos complementarios y un turismo especializado, fuera de «sol y playa», puede venderse si nos apoyamos en el chárter y en los cupos: aquí las agencias y los tour operadores, tienen un papel fundamental sobre el terreno.

Más trabajo para las entidades turísticas: comunicar la oferta a los países emisores de turistas, con acuerdos de marketing con los tour operadores y compañías aéreas y consolidando esta la oferta, para que a las compañías aéreas les compense mantener e incrementar la frecuencia de vuelos. Si se mantiene el equilibrio entre la frecuencia de vuelos, con la consolidación del producto estándar y del complementario, ya se pueden materializar programas, paquetes y comercializarlos.

Mucha negociación, porque empezar de cero siempre es duro y todas las partes se la juegan: al potenciar el producto local consolidado con el chárter, los departamentos de grupos de las agencias y los receptivos, son los perfectos mediadores para da el pistoletazo de salida. Ellos son, además, los que pueden aportar datos de plazas para tener una previsión más realista, antes de tomar decisiones.

Al final, la última palabra la tienes tú: el cliente

Y todo esto, para que podamos viajar todo el año, de forma sostenible y lo más uniformemente distribuida posible, sacándole el máximo partido a los destinos que visitamos. Como puedes comprobar, hay mucho trabajo detrás y una necesidad de implicación por parte de todos los que formamos parte de esta cadena, para que el invento funcione. No es solamente activar la economía, es que tú puedas moverte cuando quieras, a donde quieras: nosotros ponemos el resto.

 

Miguel Lázaro 

Un ingeniero agrónomo cualquiera, que se perdió entre el mundo de los viajes y el de los datos. Bloguero políticamente incorrecto en personalidadyrelaciones.com desde 2007, y actualmente responsable del área CRM – Loyalty en Halcón Viajes