El 727 Casa Fuselaje del Hotel Costa Verde

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Repasando hoteles en vehículos, alguna vez hemos visto en este blog los que reutilizan aviones. Hoy vamos a ver otro en el que la aeronave, en realidad, sólo es una suite de un complejo más grande: el 727 Casa Fuselaje del Hotel Costa Verde.

Como indica su nombre, aprovecha un antiguo Boeing 727 del año 1965 que perteneció sucesivamente a South African Air y Avianca rescatado, como indica la propia web del establecimiento, a través de un anuncio publicado en la revista Forbes en el que se ofrecían fuselajes de viejos aparatos ¡a prueba de huracanes!

Así que, adquirido y trasladado en cinco piezas a Costa Rica, fue debidamente restaurado y colocado entre los árboles que bordean el Parque Nacional Manuel Antonio, sobre un pedestal sujeto a su ala izquierda y a cincuenta metros de altura, con espléndidas vistas al océano Pacífico y la selva.

A continuación se lo equipó con dos dormitorios de madera de teca tallada a mano en Java (Indonesia), ambos con grandes camas, baño individual, televisor de pantalla plana, aire acondicionado, cocina, hall de entrada, terraza panorámica, escalera de caracol para acceder… Alrededor, en trescientos sesenta grados, jardines y verde donde no falta fauna local («Aún hay más monos que personas» dice la publicidad).

El resto del hotel tiene otras setenta habitaciones más normales, aunque todas tienen elementos comunes como la amplitud, las vistas y la gran iluminación natural a través de grandes ventanales y cristaleras. Hay estudios, apartamentos y una penthouse, predominando la madera como material principal.

El Costa Verde dispone de cuatro restaurantes en medio de la selva bajo la dirección del chef argentino Fabricio Mengarelli: Anaconda, La Cantina BBQ, El Wagon y El Avión. Este último merece un comentario especial porque, al igual que en caso de 727 Casa Fuselaje, ha reaprovechado un Fairchild C-123 militar. Situado al borde de la carretera, es imposible pasar ante él sin que te llame la atención y sientas la necesidad de parar para verlo.

El hotel, de cuatro estrellas, se sitúa a tres kilómetros de la localidad de Quepos y a trescientos metros de la playa, ofreciendo una amplia gama de actividades de aventura, tres piscinas y la posibilidad de celebrar bodas. Sin duda, un establecimiento original y diferente para pasar unas vacaciones.