El palacio de Linderhof en Baviera

Lujo en honor al Rey Sol

Este lunes os trasladamos a otro lugar para soñar en Baviera, Alemania. El palacio de Linderhof perteneció a Luis (Ludwig en Alemania) II de Baviera. Se sitúa en la localidad de Ettal, en pleno valle de  Graswang y muy cerca de la población de Oberammergau. Se puede llegar en coche desde Múnich  de una hora.

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Vistas de Linderhof

Si bien no destaca por su excesivo tamaño, el palacio lo hace por su llamativo estilo. Luis II adoraba a Luís XIV, Rey Sol, y el palacio fue construido en su honor sobre el coto de caza de su padre, Maximiliano II e inspirado en Versalles. Hecho para deslumbrar en estilo rococó, a pesar estar construido a finales del XIX fue rodeado de jardines deslumbrantes con fuentes, lagos, laberintos, y miles de plantas y espacios únicos con encanto.

El interior del mismo no es menos ostentoso: cortinas de ricas telas, acabados en pan de oro, sedas y terciopelo, lámparas de araña de cristales, ostentosos candelabros de marfil, frescos en sus paredes, pinturas de la época, muebles de nobles maderas e incrustaciones, y hasta una alfombra de plumas de avestruz.

Aunque el palacio está inspirado en el estilo predominante al siglo anterior a su construcción no sucede lo mismo con el exterior. A finales del XIX, como ya hemos podido ver en varias Vitaminas, la moda en jardines era reunir distintos estilos en el mismo espacio. En Linderhof encontramos jardín inglés, italiano, barroco… que incluyen pequeñas construcciones como mausoleos, quiscos de estilos moriscos, templos a los dioses griegos, fuentes e incluso, una sorprendente gruta artificial acondicionada para navegar en una pequeña barca, pasatiempo con el que se entretenía el monarca.

La única forma de conocer el palacio de Linderhof es a través de una visita guiada, suelen durar unos 25 minutos y son para un máximo de 40 personas. Durante el transcurso os irán contando la historia del lugar y anécdotas que allí sucedieron.