El Janículo, las mejores vistas de Roma

Sobre las cúpulas de la ciudad eterna

Una vez contempladas las vistas desde las famosas 7 colinas de Roma, la ciudad eterna nos reserva una panorámica aún más espectacular.  El Gianicolo o Janículo, una octava colina a 82 metros sobre el nivel del mar, que comienza en el encantador barrio de Trastevere y llega hasta la basílica de San Pedro.

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Vistas de Roma desde el Janículo. Foto: Flickr/Geomangio

El nombre del Janículo proviene del dios Jano, quien según la leyenda habría fundó en las alturas de la colina una ciudad llamada Ianículum. Cobró aun más importancia con la Declaración de la República Italiana en 1849, siendo el último baluarte ante los franceses . De hecho, se homenajeó a la figura de Gipseppe Garibaldi  con una estatua ecuestre que podemos ver hoy.

En el Janículo no sólo se pueden apreciar las cúpulas barrocas de Roma. Se puede visitar el Faro Manfredi, construido en 1911 como regalo de los italianos que emigraron a argentina en aquellas décadas, o la Iglesia de San Petro in Montorio, que alberga el Templeto del arquitecto Bramante, erigido en el mismo lugar donde fue sacrificado San Pedro y uno de los mejores ejemplos de arquitectura renacentista del mundo. Fue mandado construir por los Reyes Católicos.

Es un agradable lugar para pasear al aire libre entre teatro de títeres y otras actividades para niños, y ver otra construcción destacada es la  Fontana dell’Acqua Paola de finales del siglo XVII. Éste y otros edificios anteriormente citados, fueron nombrados Patrimonio de la Humanidad en 1990.

Como curiosidad, a las 12 de la mañana se dispara todos los días un cañón en dirección al río Tíber, que marca la hora de referencia para todas las iglesias de Roma, desde que lo ordenara el Papa Pío Nono.