El King Kong peruano

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Suponemos que te habrá asombrado el título de este post ¿King Kong peruano? ¿Acaso hay un gorila gigante en el país de Machu Picchu y del lago Titicaca? ¿No eran el cóndor y las llamas los animales representativos de esa zona andina? Pues tenemos que responder sí a todo excepto a los del simio, ya que el King Kong que encontrarás en un viaje a Perú no es un animal.

Se trata de un dulce típico de la parte norte, de la provincia de Lambayeque, famosa porque en ella es donde se encuentran las Tumbas Reales de Sipán, el Museo Nacional de Sicán y una serie de pirámides precolombinas, entre otros atractivos turísticos.

Como sabrás, Perú se ha logrado meter entre la élite gastronómica mundial y, aunque la razón número uno para pasar unas vacaciones en ese interesante país no será precisamente la comida, sí que te llevarás una inesperada y agradable sorpresa cunado te entre el hambre.

En cualquier caso, ciñámonos al king kong y esta vez ya en minúscula, una vez hecha la broma. Su historia es relativamente reciente y se remonta a 1920, cuando la lambayecana Victoria Mejía de García inició su elaboración para obras sociales en su casa de la calle San Roque, de donde viene el nombre de su marca más famosa.

El otro nombre, el del simio gigante, se lo debe a la célebre película, que se proyectaba en la ciudad por aquellas fechas y sirvió para identificar popularmente el tamaño de su protagonista animal con el del dulce.

Antes se llamaba simplemente Alfajor de Trujillo y, frente al actual, que suele ser cuadrado, era de forma redonda. Por tanto, el king kong es un alfajor, una delicia hecha de galletas rellenas de manjarblanco, dulce de piña y cacahuete -aunque hoy en día se le han incorporado más sabores- que está protegido como patrimonio local, aspirándose a conseguirle la Denominación de Origen.

El king kong se vende como producto típico de Lambayeque en cajas de diversos tamaños, generalmente grandes, de un kilo o medio (quizá para hacer honor a su nombre). Eso sí, ninguno tan grande como el que preparan las once fábricas productoras durante el festival homónimo: hasta una tonelada puede llegar a pesar, con dos metros y medio de largo por uno treinta de ancho; algo comprensible porque se reparte entre la gente para su degustación.

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