El Orient Express, un tren mítico

Al igual que pasa con el mundo de los cruceros, el ferroviario también tiene fans incondicionales para los que hacer una ruta en tren supone el modo ideal de viajar y conocer otros países. Si es en un modelo vintage, mejor que mejor y en eso la palma se la lleva el legendario Orient Express.

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Descubre el Orient Express

Algo debe de tener cuando su nombre es una invitación a entrar en un mundo cosmopolita, misterioso y exótico, una experiencia de lujo y confort pero no exenta de un componente aventurero que promete dejar en el usuario un recuerdo imborrable para el resto de sus días.

Tiene, por ejemplo, historia. Al fin y al cabo se inauguró en 1883 con el objetivo de enlazar el occidente de Europa con el sudoeste asiático, de manera que salía de la parisina estación Gare de l’Est y atravesaba el continente hasta Giurgiu, en Rumanía, tras pasar por ciudades como Estrasburgo, Múnich, Viena, Budapest y Bucarest.

Luego, los pasajeros atravesaban el Danubio a Bulgaria para coger un barco a Estambul. Allí terminaba la línea. Por entonces el tren se llamaba Express d’Orient pero se cambió en 1891. La frecuencia inicial era de dos salidas a la semana, aunque luego paso a ser diaria hasta Budapest.

Más tarde, el itinerario fue cambiando y ampliándose. La apertura en 1919 del túnel suizo del Simplón permitió la alternativa de pasar por ciudades del norte de Italia (Milán, Venecia), pasando a llamarse Simplon Orient Express. El máximo apogeo se alcanzó en los años treinta, cuando se sumó una tercera línea, la llamada Arlberg Orient Express, que pasaba por Austria y tenía una ramificación hasta Atenas y un ferry a Londres.

El Orient Express decayó progresivamente ante la pujanza del avión y la Alta Velocidad, por lo que a mediados de los setenta fue suprimido. Sin embargo se reactivó más tarde con un carácter eminentemente turístico y, aunque volvió a cerrarse en 2009, ahora vuelve a funcionar bajo el nombre Venice Simplon-Orient Express.

Es un tren de lujo compuesto por once vagones restaurados, dotados de cuarto de baño y que por la noche se transforman en dormitorios. También lleva tres coches restaurante y una tienda, de manera que el viaje se hace en condiciones sibaritas. Se trata de disfrutar de la vivencia en sí.

En cuanto a las rutas que recorre, recupera aquella mítica entre Francia y Turquía que hace en cinco noches una vez al año, a finales de agosto. A ella suma otras tres: un regreso Estambul-Venecia, una Venecia-París de dos noches con varias salidas en otoño y una Venecia-Londres con fechas y duración similares.

Además, Orient Express se encarga de algún ferrocarril histórico local, como The Royal Scotsman, que viaja por las tierras altas escocesas, o The Eastern & Oriental Express, cuya línea discurre entre Tailandia, Malasia y Singapur.

Si te decides a probar ten en cuenta que hay una gama de precios bastante amplia. No es una experiencia barata pero tampoco se tiene siempre la posibilidad de ponerse en la piel de Hércules Poirot y recordar al protagonista de aquella espléndida novela de Agatha Christie, una de sus obras más exitosas, que transcurría precisamente a bordo de ese tren: Asesinato en el Orient Express. De hecho, alguna vez se ha organizado una original actividad a bordo: comida seguida de la resolución de un crimen.