El Panteón, el primer gran monumento de París

París es una ciudad cuyos atractivos parecen no agotarse nunca. Tanto es así que hacen falta varias escapadas para poder conocer apenas la superficie del iceberg de museos, estatuas y sitios históricos de gran relevancia. Uno de sus más grandes e importantes monumentos es el Panteón de París, edificio que lamentablemente pasa un poco desapercibido, especialmente cuando se trata de una primera visita a la ciudad, pero que no debes perderte por ningún motivo en unas vacaciones en París.

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El Panteón, el primer gran  monumento de París

Con un proyecto ideado en 1757 y ejecutado por Jacques-Germain Soufflot, arquitecto considerado el artífice de llevar el estilo neoclásico a París, el Panteón se encuentra emplazado en la colina de Santa Genoveva, muy cerca del Palacio de Luxemburgo, en el centro parisino Barrio Latino. Antes de que la Torre Eiffel se convirtiera en uno de los monumentos de París y uno de los miradores más demandados, el Panteón fue la primera y mejor opción para ver vistas panorámicas de la ciudad.

Aunque en sus inicios se concibió como la Iglesia de Santa Genoveva, el Panteón fue cambiando de usos a lo largo del tiempo y de las corrientes políticas y en la actualidad es una de las figuras más imponentes del perfil urbano de París, albergando en su interior los restos de algunos de los personajes más ilustres del país galo. Una magnífica necrópolis para escritores, artistas, científicos y políticos que marcaron un hito en la historia mundial. Además está considerado como el principal templo de la nación.

Reconocido por la grandiosa cúpula de 83 metros de altura y por su frontón y pórtico de columnas corintias, el diseño del Panteón estuvo fuertemente inspirado por el Panteón de Agripa en Roma y por la Catedral de San Pablo de Londres, convirtiéndose en el primer ejemplo del neoclásico en París. La muerte de Soufflot y otras dificultades financieras y políticas retrasaron su construcción, que finalmente fue terminada en 1790 por un antiguo socio de Soufflot, Jean Baptiste Rondelet.

Panteón

El impresionante interior está dotado de bajorrelieves y pinturas que se debaten entre lo religioso y republicano, aunque al margen de esto la decoración es sencillamente apabullante. En el centro del edificio destaca un gran péndulo de Foucault de 67 metros que fue instalado en 1851, aunque sin duda lo más visitado del Panteón es la cripta, donde descansan 73 personalidades incluido el mismísimo Soufflot, a quien se le dio sepultura en su edificio más característico.

Entre los nombres más representativos que reposan en el Panteón se encuentran Emile Zola, Voltaire, Pierre y Marie Curie, Louis Braille, Jean Jaurès, Sophie Berthelot y Víctor Hugo, entre muchos otros. Justamente, tras la muerte del dramaturgo y autor de Los Miserables en 1885, se instaura el uso republicano en el Panteón de forma definitiva.

Para que un cuerpo descanse y sea trasladado al Panteón, debe tratarse de una personalidad cuya aportación a la humanidad haya sido invaluable y que la petición haya sido solicitada por sus mismos descendientes o un comité de personalidades de la nación. En cualquier caso, para que sea efectiva, la petición debe ser firmada por el mismísimo jefe de Estado francés. El último personaje ilustre en entrar al Panteón fue Alejandro Dumas en 2002.