En Venecia con Fernando

Fernando Martínez es director de una agencia Halconviajes.com en Zaragoza. Nos vamos con él a un destino muy solicitado pero que aún esperábamos en estas entrevistas. Fernando nos guía por Venecia cual gondolero, embárcate, que nos vamos.
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Góndolas en Venecia

¿Con qué viaje te quedas de todos los que has hecho y por qué?

He viajado bastante, la verdad, y mis destinos favoritos son los urbanos. Y, entre todos ellos, destacaría una estancia en Venecia. La belleza decadente de la ciudad me cautivó desde el minuto 1. Fue una experiencia bárbara, una escapada intensa en la que disfruté muchísimo.

¿Cuándo, con quién y cómo llegaste?

Fue en 2006, una escapada de 3 noches, con mi esposa y una pareja de amigos. Volamos desde Zaragoza a

San Marcos Venecia Halconviajes.com

Con el Campanile de fondo en la plaza San Marcos

Bérgamo y allí cogimos un coche para trasladarnos a Venecia. Un viaje un poco accidentado, por cierto, porque a unos 80 km de Bérgamo reventamos una rueda del coche, y con la rueda de repuesto, que parecía de motocicleta, no nos atrevimos a continuar viaje. Una grúa nos devolvió al aeropuerto de Bérgamo y allí cogimos otro vehículo. Al final, llegábamos a Venecia a las 3 de la mañana. ¡Y eso fue alucinante! Aparcamos el coche en uno de los parkings a la entrada de Venecia, y cogimos el Vaporetto que nos llevó a la Plaza San Marcos atravesando el Gran Canal. Esa visión de los edificios del Gran Canal de noche ya me cautivó y me convirtió en un enamorado de esta ciudad. Nuestro hotel estaba situado al lado de la Plaza San Marcos, y cruzar andando la plaza a esas horas, que estaba completamente vacía, nos pareció sencillamente espectacular.

 ¿Por qué elegiste ese destino, qué te llevó allí?

Nuestro amigo es profesor de Historia del Arte, habla italiano y es un enamorado del país. La experiencia nace, como muchas, en la barra de un bar. «¿Por qué no nos vamos las dos parejas a Venecia?». Y yo, que siempre tengo la maleta dispuesta, no me lo pensé dos veces y empecé a organizarlo todo. Y a documentarme. Como agente de viajes tienes muchas referencias de los destinos, pero sólo cuando los visitas tomas verdadera conciencia de la belleza de los sitios.

¿Cuál fue la mejor experiencia de todo tu viaje, una anécdota que destacarías o algo nuevo que aprendiste con él?

El conjunto del viaje fue una experiencia total. Recuerdo esa escapada como si la hubiera hecho ayer. La visita del conjunto de la Plaza, con el Campanile, la Catedral y el Palacio Ducal; Rialto, la isla de la Giudecca, la Basílica de San Juan y San Pablo, el callejeo…. Pero creo que me quedo con el concierto de Vivaldi en una iglesia desacralizada, de noche, cuando los grupos organizados ya se han retirado a Lido o Montecatini, y la ciudad recupera la tranquilidad. No soy ningún entendido en música clásica, pero sé lo que me gusta y lo que no, y aquel concierto fue estupendo, porque a la belleza de «Las Cuatro Estaciones» hay que sumarle la estupenda acústica del edificio. ¡Muy recomendable!

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Puente Rialto

¿Una anécdota? Uno de los días comimos en la Giudecca, una de las islas frente a la Plaza San Marcos. Después de recorrerla y visitar una de sus iglesias, entramos en un restaurante, e hicimos buenas migas con el propietario. Le debimos de caer bien, porque en los postres sacó el Limoncello y, si no paramos, regresamos a San Marcos a nado. Al final, abrazos y juramentos de amistad eterna 🙂

Más que aprendizaje, corroborar lo que siempre he pensado: que la mejor forma de visitar por primera vez una ciudad es con alguien que la conozca y que te la enseñe. Ojo, no quiero decir con esto que los viajes deban ser organizados de principio a fin, sino que me parece imprescindible recurrir, al menos, a una panorámica que te ubique en la ciudad. Visitar una ciudad solamente con la referencia de una guía de viajes supone perderte un montón de detalles y anécdotas del lugar.

Recomiéndanos un lugar concreto, una comida y el mejor momento del día en el lugar

Me encantó la visita guiada del Palacio Ducal. Las tres veces que he ido a Venecia lo he recorrido, porque la historia de la Serenissima no se puede entender sin hacer esta visita. Comimos estupendamente bien en el restaurante «Antica Torre», al otro lado del Puente Rialto, junto al Mercado de Pescado, un «risotto di pesce». Y me quedo con el atardecer en la Laguna Central, con esa luz que sólo se encuentra en Venecia.

Tras unos consejos de alguien que sabe bastante de esto de viajar, seguro que te pica la curiosidad por conocer esta bellísima ciudad italiana. Si así lo decides, cuenta con nosotros para reservar tu hotel y vuelo a Venecia.

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Plaza de San Marcos