Entrevista a Miquel Silvestre, escritor y viajero

“Es el polvo en las botas lo que hace conquistar el camino y merecer ser el protagonista de la historia que narras”. Miquel Silvestre es escritor y aventurero, pero antes fue Registrador de la Propiedad, profesión que abandonó tras un accidente de moto.  Después de un paréntesis decidió dedicarse a viajar y a escribir. Ya ha publicado 3 libros y ha dado la vuelta al mundo.
 El pasado día 16 de marzo partió en moto hacia Samarcanda (actual Uzbekistán). El objetivo es seguir el itinerario que realizó el embajador de los reyes de Castilla, Ruy Gonzalez de Clavijo, en 1403 dentro de La Ruta de la Seda. Un periplo de 25.000 km hasta  el corazón de Asia Menor, que forma parte de su gran proyecto “Ruta de los Exploradores Olvidados”.
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Miquel Silvestre

¿Cómo decidiste definitivamente que querías dedicarte a descubrir el mundo y contarlo? ¿Qué viaje te ayudó a determinarlo?

Fue paulatino. Nunca había soñado con dar la vuelta al mundo o convertirme en aventurero profesional. Estaba cansado de una vida rutinaria de oficina y corbata y pedí una excedencia por un año para escribir una novela que nunca escribí. Me fui a Irlanda en moto para recuperar la tranquilidad y estudiar inglés. Empecé a escribir sobre lo que veía y lo que descubría y poco a poco me fui metiendo más y más en el asunto de los viajes en moto. Cruce Norteamérica y luego África, pero no sería hasta recorrer Asia Central por la ruta de la Seda cuando viví experiencias tan trascendentales que decidí que viajar sería mi profesión para seguir experimentando esas sensaciones.

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¿Cómo y de dónde surge la Ruta de los Exploradores Olvidados”?

También fue paulatino. Comenzó en Irlanda cuando descubrí el rastro del capitán Francisco de Cuéllar, náufrago de la Armada Invencible en Irlanda. Allí naufragaron 25 navíos y murieron 8000 españoles. Él sobrevivió y se lo contó a Felipe II en una carta que describía su epopeya y el camino que siguió. Seguí su carta en moto y descubrí una historia asombrosa y desconocida que reflejé en mi libro La Fuga del Náufrago. Eso me llevó a pensar que había muchos capitanes de Cuéllar olvidados por el mundo y poco a poco empecé a seguir a todos los que he ido descubriendo, desde Noruega a Irak, pasando por Etiopia, India, Siria o Alaska.

¿Podrías explicarnos cómo se va notando el cambio entre occidente y oriente en esta última aventura a Samarcanda que has emprendido?

Al llegar a Estambul, vértice entre Europa y Asia. Esta ciudad es asombrosa, es un crisol, es contradictoria, es mestiza, es tierra de todos y de nadie, las mujeres van con velo o minifalda y a nadie parece molestar lo que haga el otro. Me encanta. Es la tercera vez que llego, cada una por un sitio diferente, paso cada vez más de una semana y me siento realmente en casa porque yo también soy contradictorio, mestizo y me da igual lo que haga mi vecino si yo puedo hacer lo que quiera.

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Interior de Santa Sofía en Estambul

Dentro de este nuevo viaje, ¿Qué país te ha sorprendido más hasta el momento?

Por ahora ninguno porque con 80 países o más en mi haber, es difícil no repetir. De esta ruta los conozco todos, aunque siempre sorprenden cuando pasas por sitios nuevos o incluso por los mismos sitios. Quizá el más interesante sea Albania por lo surrealista del país con sus carreteras destrozadas, su Mercedes Benz robados, las ruinas del pasado comunista, sus miles de bunkers y la gente loca pero amable.

Seguro que ya hay alguna anécdota que contar…

Sí, haber encontrado en Estambul a Semra, la tatuadora que me hizo un tatuaje sobre mi vuelta al mundo hace 4 años. La busqué, se había movido de lugar, anduve preguntando y al final la localicé. Se acordaba de mí perfectamente y fue un encuentro muy emotivo. Todo este viaje lo está siendo porque estoy repitiendo exactamente el itinerario a la inversa que seguí en 2009 cuando viajé a Asia Central por primera vez y me convencí de que esta sería mi vida.

Tres paisajes impresionantes que guardes en la memoria de entre todos tus viajes

El desierto de Sudán, los glaciares de Alaska, las selvas de Sumatra.

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En Sumatra. Foto: Miquel Silvestre

Contar historias es tu fuerte, ¿Para ti es imprescindible viajar para contarlas? Hay quien tira mucho de escritorio.

Soy escritor. No es que viaje para contarlo, es que vivo para contarlo. Sin la literatura, sin ver las cosas un poco desde fuera, como observando, se me haría todo absurdo e insoportable. Escribir evita que sienta que vivir es una banalidad.

¿Qué otras rutas de grandes aventureros te atraen para un futuro viaje?

En el 2014 empezamos la ruta Americana de Alaska a Patagonia para seguir la pista a muchos de los exploradores de españoles que recorrieron tan inmenso territorio. La excusa es el 5º centenario del descubrimiento del Pacífico por Vasco Núñez de Balboa.

Tus primeros viajes  por África inspiraron tu primera novela “Un millón de piedras” ¿Ya casi en la mitad del periplo, tienes idea de qué fruto literario dará esta nueva aventura, si lo hay?

Esta aventura se cuenta en televisión mediante videos que emite el programa cultural de La 2 La Aventura del Saber. No voy a escribir un libro de este viaje porque el verdadero libro ya está escrito y versa sobre el recorrido que hice en 2009 por el mismo camino cuando nadie me conocía como viajero, era inexperto y todavía no había publicado Un millón de piedras que es el libro que ha cambiado mi vida. Ese viaje fue totalmente puro e íntimo y el libro lo publicará Comanegra para septiembre con el título de La emoción del nómada.