La Ciudad Dormida de Víctor Manuel Pizarro

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Cascada Bruarfoss, Islandia

Víctor Manuel Pizarro, es un fotógrafo apasionado de su tierra Extremadura. Como viajero experimentado, es autor del blog de viajes Ciudad Dormida, plataforma donde tienen cabida destinos originales y diferentes, donde el contenido visual, de gran factura, es el protagonista central. 

¿Cuál es tu actividad profesional habitual?

Soy Agente de Medio Ambiente del Gobierno de Extremadura. Actualmente trabajo en Fregenal de la Sierra, un bello pueblo blanco del suroeste de la provincia de Badajoz rodeado de dehesas inmensas, la mayor superficie arbolada de encinar y alcornocal de la Península Ibérica y patria del mejor jamón ibérico del mundo (aquí sale a relucir mi vena extremeña, lo siento, no puedo remediarlo).

¿Y tu amor por la fotografía? ¿Cómo y cuándo se despierta?
Se despierta desde muy joven. Es una afición que llevo practicando desde hace más de 35 años, heredada, sin duda alguna, de mi padre, un gran aficionado a la fotografía y que llegó a tener su propio laboratorio fotográfico en Guinea Ecuatorial durante la época colonial española. La primera cámara que tuve fue precisamente una que usó mi padre, una Voigtländer alemana que todavía conservo.

Tienes muchos “caminos recorridos” especialmente en el ámbito rural. ¿Vas siempre preparado para captar un lugar especial o sales a buscarlos?
De una parte, me gusta la sorpresa de lo desconocido, salir a fotografiar a “salto de mata”, recorrer los campos buscando elementos de la arquitectura tradicional o paisajes singulares sin un conocimiento o una preparación previa. ¡Resulta muy emocionante darte de bruces con algo que no estaba en el guión! Tiene el inconveniente de que, tal vez, no se den las mejores condiciones para tomar una buen fotografía. Las salidas “programadas” las reservo para cuando conozco un motivo que realmente merece la pena. Entonces preparo el terreno a conciencia, busco planos donde situar mi cámara y aguardo momentos o luces especiales que sirvan para realzar la belleza de lo que tengo en mi objetivo.

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Isla Karabanne, Senegal

¿Qué equipo fotográfico llevas?
Mi equipo podría definirlo como muy normalito: Una réflex digital Nikon D200; una compacta digital Canon G11 y una GoPro Hero 2, además de objetivos, entre los que destaco: ultra gran angular 10-20 mm, f/2,8; 70-200 mm f/2,8 y 135 mm f/2,8 y otros elementos imprescindibles en fotografía, como un flash Nikon Speedlight SB-800.

¿Tienes un método creativo para hacer tus fotos?
Soy muy exigente con la luz –la materia prima de los fotógrafos-, las composiciones equilibradas y la espontaneidad de un momento. Empleo casi todas las técnicas fotográficas, desde la macrofotografía a la fotografía nocturna, aunque me apasionan de modo especial el blanco y negro y el paisaje.

¿Qué quieres transmitir con el contenido de tus fotos?
Crear belleza donde ésta ya existe, realzar aún más si cabe la belleza de una orquídea silvestre o el dorado de los castaños en otoño. Y para ello me sirvo de los mejores aliados: un buen conocimiento del equipo, un buen conocimiento de las técnicas y reglas fotográficas –aunque sólo sea para ignorarlas- un buen conocimiento del territorio donde me muevo, buenas dosis de paciencia, un buen ojo fotográfico, esto es, saber ver el momento o lo que otros no llegan a percibir y, sobre todo, un buen dominio de la luz, porque la belleza no está en los objetos sino en la forma en que la luz incide sobre ellos.

Con estas poderosas herramientas que son la belleza y buenas dosis de imágenes emotivas, pretendo sensibilizar, mostrar la fragilidad del mundo donde vivimos, descubrir el valor de cosas muy cercanas pero que pasan absolutamente desapercibidas, generar reflexión e interés sobre lo que ocurre en otras partes del mundo a través de la fotografía comprometida y, muy especialmente, generar interés por conocer un lugar, un destino o un momento; quiero que quien entre en mi blog y vea mis fotografías diga “me encantaría visitar este lugar”.

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Fiesta de la Carvochá, Las Hurdes

¿Cómo y cuándo comienza tu blog?
Ciudad-dormida es un blog veterano que nació en abril del 2006. Al principio, surgió como una especie de cajón de sastre, un espacio donde tenían cabida reflexiones personales sin una línea temática clara, pero siempre con la necesidad de transmitir mis inquietudes sirviéndome de la fotografía. Con el tiempo, ha ido tomando forma hasta convertirse en lo que es hoy en día, una página sobre fotografía, viajes y turismo con un fuerte contenido visual.

¿Cómo definirías tus posts? ¿Les dedicas mucho tiempo? ¿Escribes para un público en especial?
Procuro que estos sean originales, hablar de temas o destinos menos conocidos o darles un enfoque diferente. Suelo dedicarles mucho tiempo, porque soy muy exigente con la calidad de los contenidos, tanto del texto como, muy especialmente, la calidad de las fotografías. Tanto es así, que no publico absolutamente nada que no esté acompañado de fotografías que considere que no tienen la calidad suficiente para publicarlas. Y eso me empantana muchísimos artículos que ahora duermen en la carpeta “borrador”. Fotográficamente, el todo vale, no vale en ciudad-dormida.

Lo cierto es que no pienso en un público concreto cuando preparo mis reportajes. Eso sí, me encantaría que quien los leyera valorase el trabajo que hay detrás de una buena historia o una buena fotografía.

Eres un gran embajador de tu tierra, Extremadura. ¿Cómo la definirías? ¿Cuál es el mejor momento para visitarla?
Extremadura es una gran desconocida, incluso para los propios extremeños. Dos regiones inmensas, las más extensas de España, con una diversidad de paisajes y una riqueza cultural y natural sorprendentes, valores que se desparraman por sus vastísimas dehesas, bosques fragosos, altas cumbres, gargantas serranas, serrezuelas mediterráneas, riberos de la cuenca del Tajo, vegas de regadío, gigantescos embalses, penillanuras y ríos. Además, guarda algunos secretos poco conocidos: la belleza de sus amaneceres y puestas de sol y la calidad de sus cielos nocturnos, sin contaminación lumínica, condición indispensable para disfrutar observando las estrellas.

A quienes deseen conocer Extremadura les recomendaría muy especialmente la primavera y el otoño. En esta tierra de extremos, la primavera de las dehesas y campiñas es tan espectacular como efímera. En pocos días, muy pocos, se pasa de la explosión de color a la sequedad amarilla. Así que tenlo en cuenta para cuando viajes a Extremadura, porque su momento álgido de floración se produce durante algo menos de un mes, entre abril y mayo.

En verano, con ambiente seco y altas temperaturas no es muy recomendable su visita si no se está cerca de cualquiera de las gargantas serranas del norte cacereño: comarcas de la Vera, el Jerte, valle del Ambroz y sierras de las Hurdes o Gata.

¿Nos sugieres 5 lugares/momentos únicos? ¿Culturales? ¿Naturales?

1. El Geoparque Villuercas, Ibores Jara (Comarca de Villuercas-Ibores-Jara, Cáceres) una de las más espectaculares lecciones de geología que pueden admirarse, en un entorno donde se combinan curiosísimos paisajes serranos, la presencia del hombre a lo largo de la historia, fiestas ancestrales, misteriosos bosques de robles y castaños y numerosas especies animales y vegetales casi exclusivos de estas tierras.
2. Puente Romano de Alcántara (Alcántara, Cáceres) una de las más bellas obras de la ingeniería civil romana, incrustado en el agreste ribero del Tajo e inseparable de un entorno natural y cultural extraordinarios, como el Parque Natural transfronterizo del Tajo Internacional y la histórica población de Alcántara.
3. Fiesta de los Danzadores de la Virgen de la Salud (Fregenal de la Sierra, Badajoz), para mí, una de las fiestas tradicionales más emotivas de Extremadura, por su belleza, por la participación ciudadana y porque se desarrolla por las cales y plazas de uno de los pueblos blancos más bellos y mejor conservados del sur de la provincia de Badajoz.
4. Plaza Mayor de Garrovillas de Alconétar (Garrovillas, Cáceres) sin duda alguna, una de las plazas porticadas más bellas de España (y he visitado muchas)
5. Badajoz, mi ciudad, ¿pero qué hay en Badajoz?, pues una interesante combinación de cultura árabe (aquí está una de las alcazabas más grandes de España), buen ambiente sureño, influencias fronterizas del Alentejo portugués, que se manifiestan en su rica gastronomía, además de otros legados monumentales, como su espectacular Plaza Alta y los baluartes defensivos, consecuencia de los conflictos bélicos con los vecinos portugueses y sus aliados. Además, aquí se celebra uno de los mejores y más participativos carnavales de España. En definitiva, una ciudad que crece y madura para convertirse en otro importante referente turístico de Extremadura.

¿Qué nos aconsejas para preparar un viaje a Extremadura?
Recomiendo salir de las rutas y destinos emblemáticos más conocidos y descubrir nuevas comarcas, como las del sur de Badajoz. También aconsejo visitar otros recursos, como la arquitectura tradicional, el rico patrimonio megalítico o los extraordinarios conjuntos de pinturas rupestres que aparecen encaramados por una buena parte de las serranías de Extremadura, todos ellos en entornos naturales y paisajísticos bien conservados y de gran valor ornitológico. Además, aconsejo que visitéis los ríos de aguas libres, porque no hay nada comparable a las sensaciones que despierta en nosotros el rumor del agua.

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Islandia, glaciar Skaftafellsjökull

¿Qué es lo que no puede faltar en tu equipaje?
Los cargadores de baterías de las cámaras. Resulta frustrante quedarte sin baterías, algo que siempre ocurre cuando tienes delante la mejor y más bella instantánea de un viaje.

¿Por qué tu blog se llama “Ciudad dormida”?
No me resulta fácil explicarlo en pocas palabras. Intentaré ser breve. El nombre “ciudad-dormida” evoca la sociedad aletargada en la que parecemos vivir dentro de un mundo de información globalizada. Sí, porque ahora estamos más informados que nunca y no quedan excusas para ignorar lo que ocurre en el mundo. Sin embargo, son tantos los excesos de realidad que avasallan a diario nuestras vidas, tantos, que nos hemos convertido en meros espectadores-consumidores de noticias que ya no generan en nosotros crítica ni reflexión alguna. Asistimos insensibles a la brutalidad de las imágenes que inundan las televisiones y hemos acabado por sentir más compasión por el perro abandonado que por el África que muere de hambre o que agoniza de SIDA.

Viajar ayuda a entender este mundo porque nos da referencias. Viajar y mirar de frente a la, en ocasiones, descarnada realidad del mundo en el que vivimos nunca te deja indiferente. Uno siempre regresa con el “chip” cambiado, con ideas renovadas, con la idea de que en, el fondo, y a pesar de tanta crisis y de tantas necesidades, somos unos privilegiados al haber nacido en esta parte del mundo. Y contra la banalización de la imagen que enfría nuestras conciencias, debería surgir la participación activa y formar parte del debate y, por supuesto, debería surgir entre nosotros, viajeros, la fotografía comprometida, la imagen basada en la ética y en el compromiso moral del fotógrafo que denuncia las guerras, que defiende a los débiles, los derechos de la mujer, a los enfermos y a los marginados, a las culturas, que hace valer la protección del Planeta…

En esa mirada personal y selectiva que es la fotografía, aprendamos como fotógrafos a no dejar de lado lo desagradable. Para los observadores, no nos convirtamos en meros “voyeristas” de la imagen y que nuestra conciencia no se insensibilice por la costumbre y sigamos viviendo en una ciudad-dormida.

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