Gante, un viaje a la Edad Media

Gante tiene un carácter especial. En el siglo XVI llegó a ser una de las ciudades más importantes de Europa y fue el lugar donde nació Carlos I.  Sigue conservando ese halo medieval sacado de leyendas caballerescas.  Atravesada por dos ríos, el Lys y el Escalda, es en la actualidad un destino joven, lleno de estudiantes y con mucha vida cultural. ¿Os venís de viaje
La mejor vista de Gante es desde el Puente de San Miguel

Puente de San Miguel

Para comenzar a descubrirla os recomendamos que vayáis hasta el Puente de San Miguel (Saint Michel). Desde allí, veréis los principales monumentos históricos como si de una postal se tratase.

Ese puente une las dos orillas más conocidas de la ciudad:  Graslei (el muelle de las herboristas) y Korenlei (el muelle de los graneros). Siempre encontraréis a gente paseando por los dos lados o descansando en alguna de las terrazas de los bares aledaños. Podréis coger una embarcación para navegar entre los canales o simplemente disfrutar de las vistas, rodeados de los edificios gremiales a ambos lados.

Gante está lleno de canales. Sus muelles más famosos son el de Graslei y el de Korenlei

Vista de los muelles

Dirigios hacia las tres torres que se alzan al cielo: el campanario de la Catedral de San Bavón, el Belfort y la torre de la iglesia de San Nicolás.

El primero ahora mismo está en obras, sin embargo, os aconsejamos que entréis a la Catedral, una de las más bellas de Europa. El púlpito barroco a un lado el crucero es espectacular. No os perdáis el retablo “La Adoración del Cordero Místico” de Van Eyck.

La Iglesia de San Nicolás también destaca junto a su torre. Fue construida sobre una anterior cuando fue arrasada por un incendio. De estilo gótico escaldiano muy característico de la zona, fue una iglesia protegida por el gremio de los mercaderes y de hecho, la torre centra fue financiada en parte por la ciudad.

El triángulo de torres lo completa la del campanario o Belfort. Símbolo de poderío de una ciudad, en su interior alberga una colección de campanas, destacando la más conocida: Roland, que la identificaréis por el dragón pintado de oro.  Si subís a lo alto podréis ver toda la ciudad.

No hay ciudad medieval sin un castillo, en este caso, nos referimos al que encontraréis en pleno casco histórico. Es el Castillo de los Condes de Flandes. Ha tenido muchas finalidades: primero fue residencia, después Casa de la Moneda, prisión y hasta una fábrica de algodón.

Gravensteen es el Castillo de los Condes de Flandes que encontraréis en Gante

Castillo de los Condes de Flandes

Alrededor del mismo se encuentra un barrio muy típico: Patershol. Calles estrechas, casitas bajas que dan cuenta de épocas pasadas de mayor recogimiento. Es un buen sitio para parar a comer ya que hay muchos restaurantes de calidad.

Como sugerencias gastronómicas típicas: Waterzooi, que es un caldo de pollo y verduras, los mejillones con patatas fritas, conejo con mostaza y cerveza, “Carbonades” a la flamenca: guiso de carne de buey a base de cerveza… Como veis, encontraréis una gran variedad de salsas (cuando pidáis patatas fritas os daréis cuenta) e infinidad de tipos de cervezas diferentes. Una típica de Gante es la Kwak, con un ligero sabor a regaliz.  Por supuesto, el chocolate es el ingrediente rey en Bélgica, así que no os vayáis sin probar los pralinés o los gofres a media tarde.

La visita a Gante se completa con sus museos. El de Arte contemporáneo, el Museo del Diseño y el Museo Etnológico. Y si queréis completar vuestra escapada con un paseo en bicicleta, podréis alquilar y disfrutar del momento sobre ruedas.

Cuando viajéis a Bélgica y visitéis Gante tendréis la sensación de estar en medio de un decorado de película.  No os puede faltar una escapada muy flamenca a Bruselas, Brujas y a Amberes.

Viaja a Gante y disfruta de un paseo nocturno por sus canales

Gante entre canales

Artículos relacionados