¡Hasta Pronto Catalina!

Cata es la gatita de Guadalupe Araoz. Suele despedirse de ella a menudo, cada vez que parte hacia algún rincón del mundo, hacia un destino nuevo por conocer. Por eso su web se llama ¡Hasta Pronto Catalina! Un lugar en el que explorar el mundo a través de las experiencias de su autora, que un día descubrió  su verdadera pasión y lo dejó todo para viajar. Y contarlo…
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Escalando descalza con beduinos, Desierto de Wuadi Rum, Jordania

Como explicas, pronto te diste cuenta de que querías hacer de viajar tu vida. ¿Cómo planteaste esto a amigos y familiares, y cómo se lo tomaron?

Mis padres se alegraron mucho dado que no me veían feliz y hacía bastante que estaba buscando una alternativa en mi vida. Recibo mucho soporte y ayuda de parte de ellos. Mi mamá ama lo que hago a pesar del miedo que le produce que esté caminando sola por el mundo (mi veta artística proviene de mi línea materna). El resto de mi familia creo que no tuvo suficiente tiempo para procesar la información.

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Guadalupe en el glaciar Perito Moreno, Argentina

Mis amigos no podían creerlo, me abrazaron y comenzaron a verme más seguido porque no sabían qué me iba a deparar el destino. Recibo todo el tiempo mensajes de ellos en whats app preguntándome mis novedades (las que no cuento en la página).

Mi gran miedo era decírselo a mi jefe. Me sorprendió mucho con una gran sonrisa y la frase (o lo que recuerdo de ella): “acá ya demostró que la inteligencia le da para trabajar en lo que quiera, me parece bien que ahora haga algo que vaya más de acuerdo con su esencia y su corazón”. Colapsé con esta declaración.

Cuéntanos tres momentos de tus viajes por los que te has sentido más orgullosa que nunca de tomar esta decisión.

1) Cada vez que recibo un mail o mensaje de alguien diciéndome que los ayudé a viajar desde sus casas, que mis consejos fueron de ayuda, los motivé a salir del país y conocer otras culturas, sacarse prejuicios o dejar de consumir entretenimientos en los que maltratan a los animales. Sobre todo de gente “grande” como yo, que ya tenemos el dígito 3 en la torta de cumpleaños. Un maestro de primaria me dijo que les leía mis narraciones a los niños, este día lloré. También un biólogo que trabajó ayudando al ciervo pampeano me escribió par agradecerme el artículo sobre Punta Indio y cómo lo describo tal cuál quedó en su memoria (aunque ahora destruyeron el lugar). Y un hombre de 80 años que ya no puede viajar físicamente lo hace leyéndome. Me  hace enormemente feliz sentir que, de alguna forma, aporto un granito de felicidad y ayuda al mundo.

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Pescadores Chao Ley, Koh Lipe, Tailandia. Foto: Hasta Pronto Cata

2) Las incontables veces que tuve la oportunidad de intercambios culturales con locales. Muchas incluso sin hablar el mismo idioma. Por ejemplo en la isla Nias de Sumatra jugué con niños que me explicaron con señas lo que debía hacer e interactué con pescadores que me mostraron su oficio y algunas de sus costumbres. Cuando uno quiere se hace explicar y entiende. El entendimiento quita prejuicios y lleva a la aceptación del otro. Gracias a cada personaje que me crucé aprendí algo y cambié.

3) Cuando caminé descalza entre los campos de cultivos, hice el trekking por lugares poco transitados de la muralla China y me interné en las selvas de Asia. Sentir la naturaleza me hace sentir pequeña e inmensa. Me conecta y me da energía para seguir mi rumbo. Mi alma nómade se siente libre y a gusto.

Has viajado por muchos países de Asia y actualmente estás en Indonesia. ¿Qué destacarías de su cultura y su gente?

Hospitalidad, variedad, tolerancia e inocencia. Las culturas cambian mucho entre sí en una misma isla al igual que la gente y las religiones (depende de cada tribu y zona aunque la mayor parte son musulmanes).

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Niños de una aldea tradicional en Nias, Sumatra, Indonesia

La hospitalidad que hay en este lado del mundo no la viví nunca, refiriéndome a China y el sudeste asiático en general. Claro que no todo el mundo es bueno, pero cuando encontrás alguien que quiere ayudarte lo hace de forma casi exagerada. A veces te sentís un poco incómodo porque te dan demasiado y no podés decir que no. Ahora estoy accidentada haciendo reposo y dos de los chicos que me ayudaron cuando me caí vienen cada día a traerme comida, hablar un poco conmigo y ver como estoy. Es como tener hermanos indonesios.

¿Cómo te planteas y cómo preparas (también en cuanto a lo material) estos grandes viajes, en los que además vas sola?

Es difícil sobre todo porque ya no vivo con mis padres desde hace mucho tiempo. Es increíble la cantidad de cosas que uno puede acumular. Las dejé repartidas entre mis amigos y familiares (lo que no doné en la iglesia), armé poderes legales para que puedan manejarme las cosas desde allá, me di nueve vacunas, obtuve visas, compré durante cuatro meses remedios para armar el botiquín de viajes, estuve trabajando en la oficina y en un trabajo free lance en los tiempos libres para poder juntar más dinero (súmenle las horas escribiendo para la página y era casi un zombie sonriente porque sabía que me iba a pasear por ahí), a la hora de encontrar la mochila lidié con los problemas de importación en Argentina, me leí dos veces las guías subrayándolas con colores (soy muy TOC con los viajes) y mil cosas más.

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Monjes budistas en Shangri La (China)

Siempre tiendo a querer controlar todas las variables y pensar soluciones a cosas que ni siquiera ocurrieron. Creo que es una forma de pensar que me inculcaron tanto en mi casa como en la Universidad. Para cada viaje suelo estudiarme alguna guía, luego confirmar mediante internet que efectivamente quiero ir a esos lugares (algunos no pasan el test) y, recién ahí los coloco en el mapa. Incluso viajando hago esto. Generalmente suelo elegir paisajes que provoquen retener el aliento o culturas que me den curiosidad. A partir de allí me focalizo en vivir la experiencia zambulléndome todo lo que pueda en las tradiciones del lugar.

Creo que los puntos a tener en cuenta más importantes son: salud, seguridad (sobre todo si viajas solo), chequear la cultura del lugar (en Singapur no se puede comer chicle y en algunos países hay reglas de vestimenta o comportamiento diferentes), bancos, propiedades, cómo te vas a manejar con el dinero (tema sensible para los Argentinos en este momento de tantas restricciones), cómo comunicarte con tus seres queridos y lo demás depende de cada uno. ¿Me olvido de alguna otra?

¿Cuál es ese viaje pendiente que al que tienes tantas ganas?

Esta pregunta es difícil porque cada persona que conozco en el viaje me traspasa su emoción por un lugar diferente. Mi gran sueño de pequeña era Grecia, por su mitología, y luego le sumé China. Ahora me llaman mucho la atención los lugares más recónditos de África. Definitivamente es un viaje pendiente que me fascinaría hacer. Recientemente me hablaron mucho de Islandia e India. Por suerte este último país está en mis planes para este año.

¿Algún día te llevarás de viaje a Cata? : )

¡Me encantaría! Me da un poco de miedo ya que en algunos lugares hay que dejarla en cuarentena. Pero si el próximo viaje es por Latinoamérica…. quien sabe. Por ahora está cuidando de mama que no para de decirme que está enorme.

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Koh Lipe Tailandia

Consejo para viajeros y soñadores…

SI SE QUIERE SE PUEDE siempre que uno esté dispuesto a lidiar con los implicancias de la decisión y sus consecuencias. Lo importante es tener claro eso. Después pensar la forma de hacer tu sueño realidad (sea el que sea). Pero eso ya es parte del camino que hay que disfrutar. Lo primero y más difícil es traspasar las barreras mentales. A mis 30 dejé mi vida para dedicarme a las cosas que amo y me dan felicidad. Cada vez conozco más gente que se animó a realizar su sueño ya sea abrir un negocio propio, cambiar de profesión, vivir en el exterior, viajar… eso lo decide cada uno pero hay que saber que prácticamente todo puede hacerse realidad si uno se esfuerza y realmente lo desea.