¿Hay que eliminar los respaldos reclinables de los aviones?

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¿Hay que eliminar los respaldos reclinables de los aviones? Al parecer ésa es la reclamación de muchos pasajeros recogida hace unas semanas por el diario británico The Telegraph.

Lo cierto es que se trata de algo que todos firmaríamos cuando el viajero de delante inclina su asiento y reduce aún más el ya de por sí escaso espacio disponible. El problema es cuando somos nosotros los que queremos descansar un poco nuestra espalda; entonces ya no nos importa tanto dejar inmovilizar al sufrido vecino de atrás.

Quizá la justa medida esté en el tipo de vuelo que se realice. Si es una ruta de corta distancia no parecen especialmente necesarios los respaldos reclinables, sobre todo si se tiene en cuenta que varios minutos después del despegue y antes del aterrizaje hay que enderezarlo. En cambio, si el trayecto dura varias horas, la cosa puede cambiar.

Máxime si se tiene en cuenta que, en tal caso, un asiento echado hacia atrás supone ciertas dificultades para el pasajero que esté intentando, por ejemplo, trabajar con su ordenador portátil. Con suerte podrá cambiarse a una plaza vacía, si la hay.

Claro que no sólo el trabajo puede constituir un problema. La propia naturaleza de cada uno influye: evidentemente, no es lo mismo tener una talla más o menos estándar que medir dos metros de altura, en cuyo caso el individuo ya encajaba apuradamente en el espacio entre asientos y con el respaldo delantero hacia atrás quedará inmovilizado casi de forma literal.

En tal caso, una posibilidad sería pedir al usuario que lo devuelva a su posición inicial pero éste no tiene por qué hacerlo, claro. Para casos desesperados se puede recurrir a uno de esos extraños gadgets que tanto abundan en el sector aéreo y que está a la venta desde 2003 con el nombre de Knee Defender.

Se trata de un pequeño artilugio que traba el respaldo del asiento delantero, impidiendo que se recline. Es ajustable, de manera que sí permite bajarlo… pero hasta donde tú quieras. Consiste en un tope que se sujeta a los brazos de la bandeja. Lo único que habrá que procurar es que el otro pasajero no de percate del truco.

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