Un hotel hobbit

Hotel hobbit

¿Qué tal suena la idea de alojarse en casa de Frodo o de Bilbo? ¿Pasar por una puerta que cierra una entrada a un hogar excavado en la tierra, con hierba como tejado y unas dimensiones adaptadas a las de sus pequeños dueños? Desde hace tiempo es posible si uno está dispuesto a viajar a las Antípodas y se deja llevar por la ilusión de vivir como en la Comarca concebida por J. R. R. Tolkien: The Hobbit Motel.

Una de las cosas que logró la película El señor de los anillos fue promocionar turísticamente Nueva Zelanda, un país que hasta entonces pasaba bastante desapercibido en ese terreno. Los paisajes elegidos por el equipo técnico, ayudados por una espléndida fotografía y algún que otro retoque digital, se convirtieron en un reclamo para los viajeros que buscan la belleza del entorno natural.

Por eso no es de extrañar que el primero de los hoteles hobbits que se hizo en todo el mundo, según su propia publicidad (ahora ya hay algunos más), sea precisamente neozelandés. Está en el 1177 de Waitomo Valley Road (Otorohanga), en un complejo llamado Woodlyn Park, donde hay otros hoteles sorprendentes -en un avión, un barco y un tren- de los que algún día también hablaremos.

Modo de vida kiwi

Se trata de un lugar bastante pintoresco. Al principio era una humilde granja a la que se le añadió un bar-restaurante y pasó a transformarse en una especie de miniparque temático hotelero al que se une una experiencia llamada Billy Black’s Kiwi Culture, vivir la vida rural tradicional, con actividades como conocer la historia de los pioneros, ayudar a esquilar una oveja o contemplar un jabalí que baila, entre otras. Luego llegaron los cineastas para rodar allí algunas escenas de El señor de los anillos y surgió la nueva idea.

The Hobbit Motel es un establecimiento construido imitando las casas hobbits, tal como las mostraban la película y tantas ilustraciones sobre el tema. Si las «auténticas» estaban excavadas en laderas, aprovechando los declives de terreno, éstas han sido construidas a base de bloques de poliestireno, material que proporciona un ambiente cálido en invierno y fresco en verano, aunque luego el conjunto se recubrió de tierra y césped para ambientarlo mejor y dar sensación de subterráneo. El resultado está bastante logrado.

Hay varias habitaciones que son más bien apartahoteles, puesto que están dotadas de cocina y sala de estar. Eso sí, el carácter hobbit está presente en todos los aspectos; incluso en los más insospechados, puesto que el techo tiene los metros justos para no tener que andar encorvado; o sea, casi a la altura hobbit. Los muebles son de diseño exclusivo en cada estancia, contando con cama doble y literas.

Cada habitación puede alojar un máximo de 6 personas gracias a su amplitud. Esto hace que la estancia no resulte demasiado cara: según la última actualización de precios, válida hasta el 30 de septiembre de 2013, el coste de una doble es de 250 dólares neozelandeses (158,54 euros) por noche más un cargo extra de otros 20 (12,68 euros) por cada persona añadida. Eso sí, la demanda es grande y hay que reservar con tiempo.