Hotel Palacio de Mengibar

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Si te decimos que vamos a dedicar este post a un hotel llamado Palacio de Mengibar ya te imaginarás que no se ubica en un edificio cualquiera. Como indica su nombre, se trata de una propiedad de mediados del siglo XIV que desde su primera propietaria, Doña Constanza Díaz de Sotomayor, fue ocupada sucesivamente por algunas de las familias de más rancio abolengo de Jaén.

Un lugar, por tanto, cargado de historia y declarado por la Junta de Andalucía Bien de Interés Cultural, que refleja el legado patrimonional de las culturas romana, árabe, a las que se suman importantes acontecimientos posteriores; por ejemplo, allí estableció su puesto de mando el general Reding durante la famosa batalla de Bailén. El restaurante lleva precisamente el nombre de este militar suizo al servicio de España.

El hotel se alza en la Plaza de la Constitución de Mengibar, Jaén, y está catalogado con cuatro estrellas. Se divide en dos partes, una histórica y otra nueva, entre las cuales se distribuyen las cincuenta y seis habitaciones: las de la primera (treinta), todas diferentes entre sí y dedicadas a un personaje histórico relacionado con el palacio cuya historia cuenta una placa en la pared; las otras son estándar, completamente equipadas con balcón al patio principal o terraza privada tipo solárium, además de minibar, caja fuerte, suelos radiantes en baños (que tienen secador y espejo de aumento), calefacción/aire acondicionado y TV.

De los servicios ofrecidos se pueden destacar la domótica general, ascensores, conexión Wi-Fi gratuita, párking privado y biblioteca. Hay dos estancias para proporcionar al huésped una privacidad única el Salón Inglés Cerro de Maquiz (en torno a una agradable chimenea) y el Cuarto Árabe (con amplia terraza para servir té y dulces orientales).

Hablando de árabe, en el aljibe (del siglo XI) se ubican las Termas Romanas, un spa al que se llega por un laberinto de agua y en el que es posible recibir tratamientos de óleoterapia, entre otros, o disfrutar del resto de su equipamiento: solárium, piscinas de hidromasaje, baño turco, sauna y fuente de hielo.

Decíamos antes que el restaurante se llama General Reding. Se ha habilitado en las antiguas caballerizas conservando la estructura de éstas; de hecho, los abrevaderos sirven ahora para mostrar la selección de vinos de un establecimiento que fusiona la tradición culinaria con la vanguardia para que la comida íntima durante tus vacaciones o el banquete multitudinario (también hay tres salones para eventos) sea una experiencia inolvidable.