Hoteles terroríficos para pasar una noche de Halloween inolvidable

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Se acerca el primero de noviembre, fecha de significación inequívoca: son las festividades de Todos los Santos y Fieles Difuntos, que en versión anglosajona reciben el nombre de Halloween y trocan la solemnidad funeraria por el divertimento de tono humorístico-tétrico. Por eso nos sumamos a la fiesta y te proponemos un tour por algunos de los hoteles más terroríficos que hay en el mundo.

Y podemos empezar por el paradigma de todos ellos, un hotel inmortalizado y lanzado a la fama por una novela de un especialista, Stephen King, después llevada al cine de la mano de otro maestro Stanley Kubrick. Hablamos del Timberline Lodge, cuyo perfil resulta casi inconfundible entre los bosques de abetos y las montañas nevadas de Estados Unidos, en el estado de Oregón. En él se desarrollaba la trama de El resplandor, aunque en la película sólo se ven los exteriores. Y una mala noticia para los fans: no tiene una habitación con el número 237.

Y aunque la tuviera, en la novela es la 217, sólo que de otro establecimiento. Porque King se basó en una experiencia personal vivida en The Stanley Hotel, Colorado (EEUU), donde ocupó la habitación 217. Pero era en otra, la 418, donde se oía al espectro de un niño cada noche. Ello ha servido para explotar comercialmente el asunto y, aparte de vender merchandising de la película, la noche de Halloween celebra una cena y un baile con el tema de El resplandor de fondo.

Algo que se ha vuelto común en estos sitios. Por ejemplo, el Relais Castelo Bevilacqua de Verona (Italia), acompaña la cena con un concurso de disfraces terroríficos para hacer honor a su trágico pasado: construido en el siglo XIV, un incendió lo arrasó en 1848 y desde entonces se cuenta que el espíritu de su propietario original vaga por el castillo. Como ahora es un hotel de 4 estrellas, la cosa no será para tanto.

Volviendo al asunto de las habitaciones, hay otra que también tiene su fama: la 333 de The Langham, en Londres (Inglaterra), donde al parecer pervive el fantasma de un médico que se suicidó tras matar a su mujer por celos en su misma luna de miel. Como Napoleón III se alojó en él, se suma a la nómina de espíritus que no dejan dormir a la clientela. Por lo demás es un elegante establecimiento decimonónico de 5 estrellas cuyo bar, el Artesian, ofrece una bebida de Halloween denominada Box O’bones; su ingrediente secreto es…¡médula ósea!

Como no se puede hablar de castillos encantados -aunque sean hoteles- sin mencionar Escocia, ahí va un ejemplo de las Highlands: Carbisdale Castle, en Culrain, donde se reúnen el espectro de la viuda del duque de Shuterland, el del general James Graham y los de unos niños que rompen el silencio nocturno con sus llantos.

Y si Escocia es inevitable al hablar de fantasmas, ¿qué decir de Rumanía? Allí resultan inevitables las alusiones a Drácula, evidentemente. Por eso no ha de extrañar que en la localidad transilvana de Bistrita se pueda uno alojar en el mismo hotel en que lo hacía Jonathan Harker en la novela, La Corona de Oro, donde a la entrada ya te recibe un tipo con capa y colmillos ofreciéndote una copa de un licor local de extraño color rojizo.

Pero la crema de la crema de ese país llega cuando se cruza el Paso del Borgo, el lugar donde se alza el castillo de Drácula. En realidad no existe tal castillo pero sí un hotel temático con el nombre del conde vampiro que en Halloween celebra fiestas muy especiales. Lo veremos con más detalle en un próximo post.