Inflando los neumáticos de un avión

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¿Has pinchado alguna vez con tu coche? ¿Cambias la rueda tú mismo o prefieres esperar la ayuda de un profesional? ¿Sabes a qué presión debes tener inflados los neumáticos? Son preguntas que conviene hacerse si estś planeando unas vacaciones en automóvil.

Si eres de ese tipo de gente a la que todas estas cuestiones le resultan demasiado lejanas o poco comprensibles, imagínate las proporciones que alcanzan éstas cuando de lo que se trata no es de ruedas de coche sino de avión.

Y las preguntas consiguientes son ¿pueden pinchar los aviones? ¿Qué presión deben llevar? ¿Usan el mismo aire que los automóviles? ¿Cómo se lleva a cabo el proceso? ¿Cuántos vuelos o, mejor dicho, maniobras pueden resistir?

El caso es que los aviones también pueden pinchar, como recordarás por el ya histórico accidente del Concorde. Lo que pasa es que aquello ocurrió porque había un objeto extraño en la pista, cosa que normalmente no se da. Para evitar cualquier tipo de incidente, las pistas se revisan regularmente, de manera que no haya ningún cuerpo anómalo estorbando que pueda poner en peligro las maniobras de aterrizaje o despegue.

Por otra parte, los neumáticos de los aviones no se llenan de aire sino de nitrógeno, un gas inerte y estable mucho más seguro que además no resulta contaminante para el medio ambiente (de hecho, el aire que respiramos es un 78% de nitrógeno y sólo un 21% de oxígeno, más un 1% de otros gases como hidrógeno, argón, etc).

Claro que la razón principal para su uso no es tanto la ecológica como la de seguridad, ya que es más difícil que se produzca una explosión y favorece una menor corrosión de gomas y llantas. Asimismo, minimiza los cambios de temperatura y presión que se registran en los coches; por eso se está teniendo a incorporar el nitrógeno al sector automovilístico.

Ahora bien, ya imaginarás que hinchar una rueda de un avión no resulta tan sencillo como la de tu coche. Cada rueda de un Airbus A320, por ejemplo, necesita cinco kilogramos de nitrógeno, teniendo en cuenta que los neumáticos carecen de cámara. La operación de inflarlos se realiza dentro de una jaula especial que garantizamayor seguridad.

Por último, respecto a la cuestión de cuánto resisten las ruedas, depende: como también pasa con los coches, el desgaste no es igual en el tren de aterrizaje principal, que es el que lleva freno, que el del morro.

En el primer caso su media de vida es entre trescientos y cuatrocientos aterrizajes, mientras que en el segundo la cifra es menor, entre ciento ochenta y doscientos cincuenta. No obstante, todo depende del calor que desprenda la pista porque a mayor temperatura más desgaste de las gomas.