Inntel Hotel Zaandam, un estrambótico alojamiento en Ámsterdam

El turismo se ha ido diversificando y especializando, de manera que hoy en día se han encontrado nichos económicos en cosas tan concretas como el turismo de golf, el turismo de conciertos, el turismo gastronómico, el turismo de aventura, etc. No sabemos si hay algo que se pueda llamar turismo de hoteles raros, pero en caso de respuesta afirmativa el Inntel Hotel Zaandam muy bien podría formar parte de la lista.

Inntel Hotel Zaandam

Si eres fiel lector de este blog ya sabrás que periódicamente publicamos posts sobre hoteles poco comunes; alojamientos que destacan por una cualidad especial, normalmente estrambótica, que afecta a su aspecto y servicio. Suelen ser sitios temáticos, en el sentido de que sus instalaciones aprovechan viejas cárceles, faros, trenes, aviones, grutas y otros lugares sorprendentes. Castillos y palacios ya entran dentro de lo normal.

A veces, sin embargo, se trata de establecimientos completamente nuevos, construidos de nuevo cuño bajo la premisa de una arquitectura original, novedosa y atrevida. Suelen ser edificios muy modernos, de corte futurista, casi siempre con predominio del cristal y el acero en su fachada. Pero no es el caso que nos ocupa hoy.

Inntel Hotel Zaandam

Ciertamente, el Inntel Hotel Zaandam descuella no sólo sobre los demás sino sobre la arquitectura que le rodea, que es la del distrito de Zaandam, en Ámsterdam. Mérito del estudio WAM que, sin duda, consigue llamar la atención del viandante y, en consecuencia, probablemente también del huésped potencial.

La foto habla por sí sola: aparenta una acumulación de viviendas típicas holandesas, con sus agudos tejados a dos aguas, sus frontones curvos, sus chimeneas, sus ventanas abuhardilladas… Cada casa parece colocarse sobre la anterior de forma anárquica, encajando como puede para formar una extraña amalgama de setenta unidades -todas distintas entre sí- repartidas por doce pisos.

A su vez, y aunque el color general es el verde, cada unidad tiene su propio tono -más claro aquí, más oscuro allá-, lo que, combinado con las molduras blancas, el rojo de los tejados y algún módulo que rompe la unidad pintado en azul, proporciona al conjunto un aspecto muy llamativo; una torre extravagante rodeada de otros edificios de una sola planta, todo ello en medio de la capital de los Países Bajos que, por otra parte, son bastante pródigos en hoteles así.

Pero no creas que ese aspecto tan inaudito implica una categoría menor. Al contrario, el Inntel Hotel es de cuatro estrellas y a sus ciento sesenta habitaciones de varios tipos –suites incluidas- suma un centro de conferencias, un centro wellness center con piscina y masajes, restaurante, conexión wifi gratuita, etc. Además, se encuentra a sólo doce minutos en tren del centro urbano y a dieciocho del aeropuerto de Schiphol.

Seguramente en su momento fue muy polémico y criticado. Hoy ya forma parte, perfectamente integrada, del paisaje urbano de esa zona: el área de Zaan, caracterizada por su conservación de elementos tradicionales en artesanía y gastronomía. Un lugar a tener en cuenta para unas vacaciones.