Islandia: dádivas de la naturaleza

Islandia: mucho más que hielo en la singular isla del norte

Islandia es la naturaleza en su estado más espectacular. Los mayores placeres que se pueden disfrutar en esta hermosa isla no vienen precisamente de la mano del hombre. Lo más llamativo de su geografía y aquello que nos maravilla en la isla de hielo viene dado, de forma muy evidente, por la naturaleza. Esa misma que le proporciona alguno de sus problemas principales, como las erupciones volcánicas.

islandiaPrecisamente como tierra volcánica que es, en Islandia no abundan los árboles pero el terreno y la orografía suplen todo el encanto vegetal: Impresionantes cascadas y saltos de agua, géisers, volcanes, lenguas glaciares, lagos, fallas y otros accidentes completan el singular relieve de la ínsula. De entre sus cascadas destacan Sellfoss, Gullfoss, Skógafoss y Seljalandsfoss.  Algunas de las más importantes pertenecen a Parques Naturales imprescindibles como el de Thingvellir y el de de Skaftafell. En este último se puede ver la impresionante cascada de Svartifoss, y el Lago de Jökulsárlón, con icebergs que se desprenden de la lengua del glaciar y acaban en el mar. La playa de Vik y los famosos Tres Reyes, es también un lugar digno de ver.

En mitad de este hábitat bello y hostil han sobrevivido especies nobles e igualmente hermosas como el caballo salvaje islandés, muy sociable con los humanos. Los frailecillos, una especie de ave marina, es prácticamente un símbolo de Islandia, mientras que el avistamiento de ballenas se hace posible en lugares como Húsavik, para fascinación de muchos.

Pero Islandia tiene guardadas todavía innumerables sorpresas. Una de las más agradables y difíciles de olvidar son sus tratamientos y espacios geotermales naturales, encabezados por la Blue Lagoon de Keflavik, agua entre 37 y 39° en la que bañarte al aire libre a temperaturas bajo cero. Una experiencia altamente recomendable para la salud y el bienestar. El Lago Mývatn cuenta con un balneario de origen natural y tiene gran importancia para el estudio de la ornitología.

Por último no podíamos olvidarnos de uno de los regalos más bellos de la naturaleza, de los cuales Islandia es una orgullosa poseedora: la aurora boreal. Puedes verlas desde finales de agosto hasta abril, aunque los mejores meses son los de otoño e invierno.

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