Klando Va de Viaje: recorrer el mundo evitando la zona de confort

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Laura y Álvaro son una pareja argentina que recorre el mundo sin tiempo marcado, intentado escapar de la zona de confort, aprendiendo de cada lugar que visitan y construyendo su futuro día a día. Y mientras, desarrollan su interés por la ecología, la fotografía y la biodiversidad acuática, contándonoslo todo en su blog Klando Va De Viaje.

-Ambos sois argentinos pero de ciudades diferentes ¿Cómo llegáis a conoceros?
La historia es larga, pero resumiendo: ambos estábamos buscando información para viajar a la Patagonia argentina en el mismo foro de viajes, por Internet. Puestos en contacto para intercambiar información, empezamos a chatear durante casi un mes. Luego nos conocimos personalmente, ya que ambos estábamos viviendo en Buenos Aires en ese momento. Al final de año, realizamos nuestro esperado viaje a la Patagonia. Al regreso nos pusimos de novios y es así que llevamos ya casi siete años juntos, conviviendo y acompañándonos en cada proyecto.

-Vuestros estudios son Bellas Artes e Informática, a priori muy alejados del mundo del blog. ¿Cómo decidís empezar uno?
En realidad empezamos con blogs desde mucho antes de estudiar dichas carreras. Esos blogs eran una especie de espacio de expresión o catarsis para nosotros y eran muy privados. Cuando nos conocimos, intercambiamos blogs y eso nos ayudó a conocernos más profundamente. Siempre estuvimos cerca del ámbito Internet, desde chicos. Álvaro trabajó en el cibercafé de sus padres desde los trece años y yo, mientras, estudiaba Bellas Artes, hacía talleres de diseño web. Somos aquellos usuarios del antiguo IRC o ICQ. Cuando empezamos a interesarnos más por viajar, comenzamos a seguir a otros viajeros que tenían blogs y fue así que nos inspiraron a armar lo que hoy tenemos, klandovadeviaje.com.

-¿En qué momento y por qué rompéis con vuestra vida profesional normal anterior para lanzaros a la aventura de dar la vuelta al mundo?
Podés decir que el momento fue una noche que volvíamos caminando por las sierras de la provincia de Córdoba, hace seis años, en un viaje de unos pocos días. Estábamos cansados de tener tan poco tiempo para nosotros y para explorar los lugares. Quince días de vacaciones no eran suficientes. Así fue que decidimos soñar con un viaje alrededor del mundo con cierto límite de tiempo, en principio. A los pocos días de tener esta idea, comenzamos a investigar, a informarnos y a darnos cuenta de que era una realidad totalmente posible. Esto fue tres años antes de subirnos a nuestro primer avión con destino a Nueva Zelanda. La razón principal, creemos nosotros, es el poco tiempo que teníamos para explorar una zona, entrar en contacto con la gente y conocer profundamente un pueblo o una ciudad; la rutina de hacer algo que uno realmente no desea y la falta de satisfacción con nosotros mismos y nuestra vida de ese momento.

-Ese viaje lo hacéis, según vuestras palabras, “lento”, sin programa previo e improvisando en cierto modo. Es vuestro tercer año de “vida nómada”, de nuevo usando vuestra expresión. ¿Tenéis plan a largo plazo?
Sí, tenemos ideas y sueños para nuestra vida, como poder hacer muestras fotográficas, seguir conociendo la biodiversidad subacuática alrededor del mundo, montar nuestro propio hostel autosustentable o realizar viajes grupales personalizados pero más aventureros. Cada acción que hacemos en el presente tratamos de que sea para formar nuestro futuro y nuestro plan más importante es poder dedicarnos a lo que nos gusta: Viajar y fotografiar. Somos una pareja muy unida pero a la vez nos gusta tener nuestros espacios; es por eso que muchas veces viajamos separados o tenemos proyectos diferentes. Sin embargo, en cierto punto siempre se unen.

-Vuestra forma de viajar es bastante básica: sin prisas, haciendo autostop, trabajando en destino para sacar recursos aunque procurando usar el trueque…Lo llamáis “renunciar a la “zona de confort”…
Es interesante el concepto de zona de confort, porque al salir de ella nos encontramos en una zona desconocida o mágica, donde todo sucede para bien casi sin esfuerzo. Pero si nos quedamos en ese lugar, en esa zona mágica, vuelve a convertirse en zona de confort, por lo que el tiempo límite entre una zona y otra se convierte en algo muy difícil de manejar. Por ejemplo: hemos llegado a Australia hace unos días y estamos buscando trabajo, haciendo couchsurfing y disfrutando del lugar. Hace tres años vivimos la misma situación en Nueva Zelanda; sin embargo, en aquel entonces aquello fue muy excitante porque salíamos de nuestra vida profesional y nuestras vidas normales a hacer algo diferente. Salíamos de nuestra zona de confort. Hoy en día estamos contentos con lo que hacemos pero sentimos que estamos en la zona de confort, haciendo algo que sabemos cómo hacer y con miedo a enfrentarnos a cosas nuevas.

Nuestro desafío en este momento es aprender a mantenernos en la zona mágica, sin salir de la rutina diaria, sino haciendo de esa rutina un aprendizaje, un desafío en el día a día y desde adentro. Es un poco de lo que se trata el concepto de “Klando”. En la naturaleza todo está compuesto de ciclos y los humanos somos parte de eso. A lo largo de nuestra vida transitamos por muchos ciclos y las situaciones se repiten una y otra vez. Nuestro desafío es aprender a transitar esos ciclos de manera cada vez más sana a partir del conocimiento, aprender en cada vuelta; de esa manera, cada ciclo nos eleva un poco más a un estado de conexión con el todo, el universo mismo o, como se conoce en la jerga budista, el nirvana: transitar la vida más felizmente con todo lo que la compone.

-Nueva Zelanda, Filipinas, Malasia, Myanmar, Tailandia, Laos, India… ¿Tenéis preferencia por Asia o es una cuestión de facilidad geográfica? ¿Pensáis visitar Europa?
Hay un poco de todo. Al principio planificamos el viaje por Asia porque creímos que serían destinos más accesibles a nuestro presupuesto de viaje y geográficamente nos convendría. Efectivamente lo fue, pero también nos encontramos sumergidos en una cultura muy interesante y que requiere tiempo para aprender de ella. Es muy difícil comprender las costumbres si uno solo visita un lugar por quince días. Entonces luego uno sólo se va con una idea errónea. Es necesario tomarse el tiempo para vivir con la gente, hablar y conversar. Por otro lado, Asia fue nuestra debilidad para la fotografía y es por eso que nuestro viaje se nos extendió por mucho tiempo.

-Decís que ese viaje es conveniente para encontrar vuestro propio yo. Habiendo cambiado tanto durante esos tres años, física y también espiritualmente (en costumbres, gastronomía, creencias) ¿dirías que lo habéis conseguido?
El tiempo nos cambia y, quizás, reflexiones que escribimos hace dos años en nuestro blog hoy en día no nos gustan o nos parecen muy egoístas. Pero eso es lo interesante de un blog: uno va dejando asentado la forma de ver y su evolución a lo largo del tiempo. Hoy en día, nos sentimos más felices, más tranquilos y con una visión muy diferente de la vida de la que teníamos antes de comenzar a viajar. De todas maneras consideramos que el desafío está por venir; esto es solo una preparación, una especie de grado o carrera universitaria que nos forma espiritualmente y como personas.

Aquel día en que podamos tener una vida “normal”, llámese a eso tener una rutina diaria, un trabajo estable, una familia o lo que sea, y podamos aplicar lo aprendido en esta carrera personal (el viaje) que estamos viviendo en este momento, creo que ese día podremos decir que nos sentimos un poco mas realizados.

-Citad un sitio (país, región, ciudad o lo que sea) recomendable y otro desaconsejable.
Todo depende para quién, cuándo y cómo. Para nosotros, con un gran interés en la fotografía, que nos gusta estar mucho en contacto con la cultura local, no disfrutamos de lugares muy confortables que nos alejan de la cultura y en los que uno solo encuentra turistas. Cualquier lugar puede ser aconsejable visitar si uno lo visita en la época y la forma adecuada. Pero también cualquier lugar puede ser desaconsejable por la misma razón.

Dicho esto, podemos entonces hablar de las dos clases de lugares: recomendable para descubrir, el Sur de la India, provincias de Karnataka y Kerala. En especial un pequeño poblado llamado Anegundi, a unos pocos kilómetros del famoso y turístico Hampi. Visitamos este lugar en la temporada perfecta y así fue que pudimos disfrutarlo mucho. Ese lugar tan poco valorado turísticamente pero lleno de historia, cultura y naturaleza, nos gustó tanto como para quedarnos bastante tiempo las dos veces que lo visitamos. No es esa clase de sitios a los que vas hacer algo en particular, pero sí para sentarte en la calle y ver todo aquello que sucede en este pequeño pueblo; nos hipnotizó.

Desaconsejable, en sí, no hay un lugar en particular, pero por malas experiencias que hemos tenido podríamos decir que Sabah, en Borneo (Malasia), nos pareció un área ecológicamente decepcionante, rodeada de plantaciones de Palm Oil.

-Para acabar ¿qué hay del futuro? ¿Seguiréis la vuelta al mundo?
El futuro es algo que construimos en el día a día. No tenemos una idea concreta, estamos en constante aprendizaje y dejamos que el camino se vaya mostrando solo. Nosotros únicamente nos dedicamos a hacer lo que nos gusta intentando respetar lo que nos rodea y a nosotros mismos: explorar, fotografiar, compartir y disfrutar del momento y de esta gran oportunidad de la que somos protagonistas. Quizá seguiremos la vuelta al mundo, quizá encontremos un lugar donde decidir quedarnos o simplemente volveremos a nuestra querida Argentina para empezar con algunos proyectos fotográficos o la construcción de un hostel. Pero, como dijimos anteriormente, estamos totalmente entregados a lo que el camino y nuestros sueños tienen preparados para nosotros.

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