La suite de James Bond en el Hotel Seven

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Si eres aficionado al cine o, más concretamente, al agente secreto más popular del séptimo arte, seguramente disfrutarás especialmente de tu estancia en París alojándote en la suite de James Bond en el Hotel Seven de París.

Este establecimiento situado en pleno barrio Latino (rue Bertholle 20) es un hotel boutique que sólo ofrece siete habitaciones. Eso sí, son unas suites fantásticas, y cuando les damos ese adjetivo no nos referimos sólo a su calidad de cuatro estrellas sino también, y sobre todo, a su aspecto original y fuera de lo común.

Sus nombres te pueden hacer imaginar la exquisitez que espera a quienes las reserven: Sublime, Lovez-vous, Alice, Marie Antoniette, The Black Diamond y On/Off. La séptima es, claro, la 007 Suite, una estancia dotada de aire acondicionado, cafetera Nespresso, baño con albornoz, hammam, lounge corner, iPod y conexión Wi-Fi

Pero resulta especialmente llamativo el equipamiento temático complementario, del que hay que destacar la matizada iluminación, la decoración recreando los famosos créditos iniciales de las películas, una pantalla large screen de 160 centímetros donde ver alguna de ellas y, sobre todo, el simpático guiño de una lámpara de sobremesa cuyo pie es una pistola de oro.

En realidad, en la suite hay más detalles que apreciarán los bondianos; cortesía de la agencia BASTIE, que ha conferido al espacio un tono digno de aparecer en un film de la saga 007, con esa mezcla de futurismo y estilo retro que parece más que propicia para seducir alguna de las conquistas del agente.

Claro que, en su caso, el precio sería sufragado por el MI6, mientras tú tendrás que abonar 447 euros por noche (y sin chica Bond). Si te parece una cantidad importante, digamos que hay suites más caras (la Lovez-vous, por ejemplo, que cuesta 667), aunque otras son más «baratas»: 367 euros.

No obstante, si tal es tu capricho, házlo a lo grande: desempolva el smoking, guarda la Walter PPK en tu maleta y viaja a la capital francesa para vivir la fantasía, pidiendo un Martini con vodka -agitado, no mezclado- y presentándote en la recepción del hotel como Bond, James Bond.