La seguridad de los escáneres del aeropuerto a debate

El sentido común dice que los escáneres del aeropuerto están para garantizar nuestra seguridad pero, ¿qué pasa si formulamos la pregunta al revés? ¿Son seguros los escáneres del aeropuerto?

Esa es la cuestión que trata de resolver un estudio realizado por el Departamento de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Marquette en Wisconsin, Estados Unidos. Según éste, la cantidad de radiación de los escáneres backscatter o de ondas milimétricas que penetra bajo la piel y en los órganos de los examinados, lo hace en dosis lo suficientemente bajas para que cumpla las normas internacionales.

No obstante, la propia autora del estudio, la profesora Taly Gilat-Schmidt, ha admitido que incluso siendo así nadie se ha preocupado por analizar si estas dosis en teoría “permisibles” pueden llegar a causar algún trastorno en la salud de los pasajeros.

Según la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) de Estados Unidos los escáneres sólo exponen a los pasajeros a una radiación similar a la que reciben volando durante dos minutos a una altitud de crucero. De ser así, una persona tendría que pasar por el escáner más de 47 veces al día, todos los días del año, para que su salud llegase a correr algún riesgo.

Sin embargo entra un segundo factor en juego, y es que a pesar de que las dosis de radiación que estos escáneres emiten sean notablemente más bajas que el de otro tipo de máquinas, como los rayos X de una mamografía, sus riesgos y beneficios son diferentes y todavía no han sido cuantificados para saber hasta qué punto podrían resultar dañinos para la salud.

El debate está servido, y de momento parece que lo único seguro es que… no hay nada seguro. Cada vez que volamos somos expuestos al examen de diferentes máquinas cuyos efectos a largo plazo sobre nuestra salud desconocemos, y que además causan un notable descontento entre determinados individuos que llegan a verlas como un atentado contra su intimidad.

Sin duda, en lo que respecta a las medidas de seguridad de los aeropuertos todavía queda mucho camino por recorrer.