Lagoa, pueblo blanco en el Algarve

Playas únicas y visitas interesantes

En lo alto de una colina, coronada por casas blancas se encuentra Lagoa.  Según cuentan, antiguamente el lugar en el que se levantaba esa colina estaba ocupado por una laguna, de ahí el nombre. Este tranquilo lugar del Algarve portugués, que durante la conquista árabe de la península permaneció fortificada, se encuentra en el distrito de Faro y cuenta con algunas de las mejores playas de esta costa portuguesa y con varios lugares de interés que visitar.

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Playa de Carvalho. Foto: Flickr/ graphiclunarkid

Comenzando por sus playas, la de la Marinha es la que ofrece mejor paisaje, gracias a sus llamativos arcos de piedra, ha sido en varias ocasiones catalogada como una de las 10 playas más bonitas de Europa.  Se encuentra a unos 8 km del municipio, igual que Playa Albandeira, con un acceso algo más complicado y por ello más limpia, encuentra es una cala encajada en acantilados que al bajar la marea nos permite explorar otra pequeña calita a través de un pasadizo. Otra playa muy cercana y recomendable es la de Carvalho, en la cercana localidad de Carvoeiro, a 6 km de Lagoa. Aunque su acceso es algo complicado, merece la pena: no suele estar muy llena,  es muy limpia y el paisaje en las rocas es muy bonito.

La localidad de Lagoa tiene varios puntos de interés. El estilo manuelino, típico portugués renacentista, se puede apreciar en algunos portales de casas blancas y sobre todo en sus edificios religiosos, como la Iglesia Matriz, o el convento de San José, que conserva la estética de fachadas blanca y detalles en ocre del siglo XVIII.

Aunque es un lugar tranquilo, Lagoa y al rededores cuentan con una interesante oferta de hoteles muy cercanos a la playa en los que disfrutar combinando visitas culturales y momentos de relax en sus playas o en las terrazas de sus restaurantes.