Las cataratas Murchinson

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A la hora de elegir cuáles son las cataratas más bellas y espectaculares del mundo seguramente se te vendrán a la cabeza algunas tan famosas como las de Iguazú, Victoria, Niágara o el Salto del Ángel. Sin embargo hay otras mucho más pequeñas que, desde cierto punto de vista resultan igual de impresionantes o más: las cataratas Murchinson.

Las cataratas Murchinson se encuentran en Uganda, dentro de un parque que lleva el mismo nombre y fue creado en 1952, siendo hoy en día el más grande del país: nada menos que 3.840 kilómetros cuadrados en los que, si decides pasar allí tus vacaciones, encontrarás una buena representación de la fauna africana típica, desde leones a cocodrilos pasando por búfalos, jirafas, babuinos, etc.

En cuanto a la catarata, en realidad es aparentemente modesta en tamaño, pues apenas alcanza siete metros de anchura por cuarenta y tres de altura, una minucia comparada con algunas de las nombradas anteriormente. Ahora bien, como decíamos, resulta tan imponente como ellas. ¿Por qué?

Pues porque por esa angosto hueco flanqueado por rocas tiene que pasar todo el caudal del Nilo en su curso desde el lago Victoria hasta su desembocadura en el Mediterráneo, en el Delta egipcio. Así que el flujo del río por Murchinson registra cifras que quitan el hipo: ¡300 metros cúbicos por segundo!

Es como una manguera gigante. Imagina la presión de la corriente; es suficiente para matar a un hombre si le golpea, aunque de todas formas chocaría contra las pétreas paredes que canalizan el agua. En 1952 un desbordamiento originó una catarata vecina, más convencional: la Ofuru. No es de extrañar que haya habido proyectos de instalar una central eléctrica, aunque afortunadamente se ha terminado imponiendo el uso turístico.

Descubiertas en 1854 por el célebre explorador Samuel Baker y su mujer -por cierto, su lancha volcó y estuvieron a punto de ser devorados por los abundantes cocodrilos que viven en sus alrededores- llevan el nombre de sir Roderick Murchinson, que entonces era el presidente de la celebérrima Royal Geographical Society de Londres.

Las cataratas Murchinson fueron inmortalizadas por el cine de Hollywood: ¿recuerdas Las minas del rey Salomón o La Reina de África? Hoy en día puedes emular a Humphrey Bogart y Katherine Hepburn acercándote en lancha -hasta una distancia de seguridad, marcada por unos peñascos en medio del agua- y luego bordear por tierra para subir hasta la parte alta, donde el ruido ensordecedor y la humedad te proporcionarán una experiencia difícil de olvidar.