Las islas flotantes de los Uros, en Perú

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Asociar Perú a la imagen de Machu Picchu suele ser la reacción más rápida, pero aunque resulta innegable que la antigua ciudad incaica es su mayor tesoro, este país esconde muchos otros lugares por conocer, únicos y muy vivos, como las islas flotantes de los Uros en el lago Titicaca.

Muy cerca de la ciudad de Puno, en el lago navegable más alto del mundo vive una etnia de orígenes envueltos en la controversia, aunque se sabe que fue bajo la sombra del Imperio Incaico cuando se refugiaron allí, huyendo de la inminente conquista.

Para ello, los Uros construyeron pequeños islotes con los tallos y las raíces de la totora: una planta acuática endémica del Titicaca que al descomponerse genera gases que permiten su flotación. Al mismo tiempo, las islas son ancladas con palos al fondo del lago para evitar que se desplacen por la acción del viento.

En la actualidad pueden contarse algo más de treinta islotes, en cada uno de los cuales viven de tres a diez familias: padres, madres, abuelos y niños que forman una verdadera comunidad casi autosuficiente. Entre sus instalaciones no falta un colegio, una iglesia e incluso un restaurante, donde los visitantes pueden almorzar.

Para subsistir, además de pescar y cazar los Uros complementan sus ingresos con el recibimiento de turistas, a quienes pasean en sus grandes y vistosas barcas de totora, y venden artesanías hechas con el mismo material. Su carácter abierto y amigable sumado a lo inigualable del entorno, hace de la visita a las islas flotantes de los Uros una de las más especiales experiencias que pueden vivirse en unas vacaciones en Perú.

Si es vuestro caso y no os lo queréis perder, podéis llevar la excursión contratada desde casa o bien acordar la salida en el mismo puerto de Puno. El trayecto desde la ciudad a los islotes dura aproximadamente media hora, el tiempo ideal para disfrutar de unas preciosas vistas del lago y la vida que se desarrolla en él. Aunque haga sol, no olvidéis llevar ropa de abrigo, ¡la altitud no perdona!

Por último, si el rato invertido en las islas se os hace demasiado corto, queréis seguir disfrutando de la hospitalidad de los Uros y presenciar un amanecer y anochecer únicos, podéis alojaros en una de las islas que hace las veces de hotel.