Un recorrido por Cartagena de plaza en plaza

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Cartagena de Indias es una de las ciudades coloniales más hermosas del Caribe. Sus murallas protegen coloridos edificios de gran personalidad y pequeñas plazas abarrotadas de gente, música y alegría. ¿Queréis descubrirla? De cara a vuestras próximas vacaciones en Colombia os proponemos un recorrido para disfrutar del sabor único de esta ciudad deteniéndoos en algunas de sus plazas con más encanto e historia.

Plaza de los Coches

Presidida por la Torre del Reloj sobre  la que antaño fuera la entrada principal a la ciudad se halla esta plaza donde antiguamente se realizaba el comercio de esclavos. Hoy, su actividad comercial se limita a los carros de caballos y sobre todo a las golosinas, que podéis probar y comprar en el animado Portal de los Dulces.

Plaza de la Aduana

La plaza más grande de la ciudad toma su nombre de la antigua Casa de la Aduana, epicentro comercial durante la época colonial. En la actualidad el edificio alberga el Ayuntamiento o Alcaldía Municipal, y frente a él, un monumento a Cristobal Colón rinde homenaje al descubridor del Nuevo Mundo.

Parque de Bolivar

En pleno centro de la ciudad amurallada se encuentra esta pequeña placita llena de árboles, fuentes y bancos donde los habitantes de Cartagena aprovechan para sentarse a la sombra mientras saborean algo de fruta fresca o un helado. Junto a ella se alza el Palacio de la Inquisición, una visita interesante si se desea aprender más sobre los métodos de interrogación y tortura del Santo Oficio.

Plaza de la Proclamación

De gran importancia histórica por haber sido el escenario donde se acordó el Acta de Independencia absoluta de España, esta plaza no puede faltar en ningún recorrido ya que en ella se encuentra la Catedral de Santa Catalina de Alejandría, de estilo herreriano y una de las más antiguas de América.

Plaza de Santo Domingo

Y si de entre todas las plazas de la ciudad tuviésemos que quedarnos con una para disfrutar de una agradable velada, la de Santo Domingo sería la elegida. La plaza, que toma su nombre de la iglesia ubicada en una de sus esquinas, es un hervidero durante todo el día y especialmente al ponerse el sol, cuando sus terrazas se llenan de turistas exhaustos y sedientos. Tras un recorrido como el propuesto, ¿quién no querría unirse a ellos?