Los bloggers de viaje nos cuentan sus Navidades

La Navidad se celebra de forma muy distinta en otros rincones del mundo, es por eso que para la entrevista del mes de diciembre, hemos contado con la colaboración de un variado grupo de importantes bloggers de viaje, que gentilmente nos han relatado sus experiencias de Navidad en destinos especiales. A pesar de las diferentes costumbres y tradiciones de cada lugar, no hay duda que estas fechas tienen un elemento especial que invita a la reunión familiar, la amistad y la esperanza de que lo mejor está aún por venir, así que no importa en donde celebres la Navidad este año, desde Halcón Viajes te deseamos felices fiestas y un próspero año nuevo.

bloggers de viaje

 

 

Las Navidades de los bloggers de viaje

Navidad en Praga

Roberto Poza y Maribel Navascués del Guisante Verde Project

Praga_Guisante_Verde

Si de pronto, en plena Navidad, pudiéramos aparecer en la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga, giraríamos a nuestro alrededor con asombro, contemplando las Torres de Nuestra Señora de Tyn, la Iglesia de San Nicolás, el Ayuntamiento Viejo, los Palacios como el Kinsky, o la Casa Storch con su pintura de San Venceslao…, y el fantástico Reloj Astronómico, en un ambiente festivo invadido por el olor de la canela, abundante en el vino caliente y los rollos de hojaldre típicos de estas fechas. Desde allí, si comenzáramos a recorrer las calles empedradas de su centro histórico, Staré Mesto, tendríamos la sensación de habernos convertido en una especie de personaje de cuento en un mundo irreal. Praga, una de las ciudades más bellas del mundo, luce aún más radiante durante la época navideña, un momento perfecto para conocerla.

Los mercados, con sus casetas adornadas, las sopas y comidas contundentes, el frío, la nieve, los conciertos y villancicos que inundan las iglesias y plazas de la ciudad, convierten nuestra visita a Praga en un acontecimiento. Atravesar de noche el Moldava por el Puente Carlos en dirección a las tenues luces de la otra orilla que se asoman por detrás de la Torre de la Pólvora, hacia nuestro barrio preferido, Malá Strana, con el sonido de nuestros pasos amortiguado por los copos de nieve que poco a poco cubren los adoquines, es una experiencia mágica.

Reunirse con los verdaderos habitantes de la ciudad en garitos que pasan desapercibidos para las guías de viaje, cantar sin entender nada, escuchar con atención porque ahí, en la mesa de al lado, alguien narra uno de los cuentos de Jan Neruda, brindar por futuro mejor, con la vista del Castillo y la Catedral de San Vito iluminados hará que tu Navidad en Praga sea inolvidable.

Nochevieja en Hong Kong

Pau García Solbes de El Pachinko

hong kong pachinko

Desde que somos papás no solemos celebrar el Fin de Año de forma especial, es un acto más bien íntimo. No obstante, hubo una excepción a esta costumbre, la Nochevieja que celebramos en Hong Kong en 2010.

En el tema de las fiestas en Hong Kong es un poco como Benidorm, es decir, las celebran todas. Los hongkoneses no pierden la oportunidad de celebrar la Nochevieja por todo lo alto, aunque su festividad más importante es el Año Nuevo Chino. La velada empezó con una buena cena. La primera diferencia respecto a nuestra Nochevieja fue el menú. No hubo uvas, pero sí comida cantonesa. El plato más curioso fueron los pies de pato. Cuando concluyó este exótico agapé, salimos a la terraza para ver los sensacionales fuegos artificiales que lanzaron sobre el skyline de Hong Kong para dar la bienvenida al Año Nuevo. Fue un poco extraño no escuchar campanadas ni ver a Ramón García con su capa, pero la euforia y el buen rollo colectivo fueron alucinantes.

Luego tocaba seguir la fiesta, pero la policía cortó varias calles para impedir que la gente colapsara el metro. Lo curioso del tema es que la gente permanecía en su sitio como si nada, esperando pacientemente que se reabrieran las calles. ¿Os imagináis pasar varias horas de la Nochevieja esperando a que os dejen pasar? Nuestra sangre latina tampoco lo permitió, así que dimos un pequeño rodeo hasta tomar un metro que nos llevó a Central donde se nos hizo de día. Al regresar al hotel descubrimos que en España se preparaban para comerse las uvas, así que antes de dormir felicitamos a nuestros seres queridos y amigos. Al despertar disfrutamos de la tradicional Danza del León y del Dragón que trae buenos augurios.

Nochevieja en Estambul

Isaac Martín y Paula Bello de Chavetas

chavetas navidad

 

Como todos saben, nos encantan los viajes de Navidad y últimamente los hemos hecho coincidir con nocheviejas en destinos como Suiza, Praga, Alsacia, Maldivas o Salzburgo, aunque uno muy especial fue el que pasamos en la ciudad que vive entre Asia y Europa .¿Por qué Turquía como destino de Navidad si allí se vive de otra forma? Estambul te embruja desde que el momento que te dejas perder por sus laberínticas callejuelas de la zona vieja. Huele a mar (a veces a especias) pero, sobre todo ello, te permite respirar un ambiente que atrapa a cualquier viajero que se precie mientras oyes la llamada de sus mezquitas o degustas de un sabroso zumo de granadina. Aquí no nieva (habitualmente) o no ves una decoración exagerada de Navidad en las calles, pero si puedes disfrutar de la cuenta atrás en cualquiera de sus fiestas, los fuegos artificiales sobre el Bósforo o la Mezquita Azul o, ¿por qué no? desde su zona asiática, tan auténtica y especial. Una nochevieja en Estambul es diferente pero merece mucho la pena.

Mercadillos de Navidad en Alemania

Isa y Sergio de Vacaciones por Europa

Bernkastel-Kues

Hace años que visitamos mercados de Navidad, en especial en Alemania, dónde se vive de una manera más auténtica esta tradición. Visitar los mercados de Adviento durante el mes de diciembre supone un acontecimiento para toda la familia.

Precisamente porque viajamos con niños, ahora nos gustan más los mercadillos ubicados en pequeños pueblos, castillos o lugares especiales alejados de las grandes urbes. Claro que hemos disfrutado en Colonia o Frankfurt pero ahora buscamos lugares menos concurridos pero que tengan mucho encanto y sobre todo la clásica atmósfera navideña. En este contexto os queremos recomendar los mercados de Navidad del valle del Mosela y en especial los de Cochem y Bernkastel-kues.

Del primero destaca el mercado que montan en el castillo del Reichsburg, una preciosa fortaleza desde la cual hay impresionantes vistas de la comarca y del Mosela, afluente del Rin. En los días de mercado, primero podréis disfrutar de una representación de la historia del nacimiento de Jesús para acabar en uno de los patios del castillo tomando un buen Glühwein en alguno de los puestos que hay instalados. Un ambiente de cuento asegurado.

Nuestra segunda recomendación es Bernkastel, donde se celebra uno de los mercadillos navideños más bonitos del mundo. En la pequeña plaza del mercado las casas con entramados de madera están iluminadas y sus ventanas forman un calendario de Adviento entrañable. El olor a almendras garrapiñadas y jengibre inunda el ambiente mientras es común escuchar villancicos gracias a coros musicales y grupos de escolares.

Para los españoles y los latinos esta es la Navidad soñada. Si encima tienes la suerte de qué nieve, algo más común de lo que estamos acostumbrados en España, tu visita a los mercados de Navidad alemanes se convertirá en un auténtico cuento de Navidad.

Nochevieja en Río de Janeiro

Carlos Olmo de Vagamundos

rio de janeiro vagamundos

En los viajes de varios meses de Vagamundos siempre intento que comiencen en algún lugar especial y a ser posible pasar el fin de año allí. Quizás de los 15 años que llevo con mi proyecto viajero el más especial fue pasar el fin de año en Rio de Janeiro

Rio de Janeiro posee algo único, y es su carácter mítico, de ciudad icónica instantáneamente reconocible en el mundo entero, y no por un icono único, como le puede pasar a San Francisco con el Golden Gate, si no que Rio es conocida y reconocida por el Cristo Redentor de Corcovado, por el Pao de Azucar, por las famosas playas de Copacabana e Ipanema, y por su evento más famoso, el Carnaval. Si a esto le añades que mi música favorita es la brasileña, uno puede imaginar que me sentía en el Paraíso escuchándola en las decenas de altavoces que se repartían por toda la playa de Copacabana.

Tuve la suerte de ser invitado por unos amigos españoles que viven y trabajan en Rio, y que me llevaron a 2 fiestas “internacionales”, una de ellas en la misma playa de Copacabana en el piso 10 de una torre, donde celebramos en toda la regla el fin de año español a las 9 pm de Brasil, conectando con TVE Internacional, y por supuesto nos tomamos la uvas.

A la medianoche en punto comenzó el show de fuegos de artificio en Copacabana, donde 1 millón de personas gritaban, jaleaban, silbaban, aplaudían y celebraban los espectaculares fuegos que iluminaban toda la bahía y las decenas de barcos, algunos trasatlánticos, que poblaban el agua; casi media hora de fuegos terminaron en una nube de humo que prácticamente nublaron la vista. Un espectáculo maravilloso.

A las 4 a.m. dejamos la fiesta, me quedé sólo y pude disfrutar a partir de ese momento de la auténtica fiesta carioca, ya que aún quedaban en la playa miles de personas que bailaban, gozaban, reían, saltaban, bebían, descansaban en la arena, o sencillamente “dormían la mona”, y recorriendo las aceras pensé que este pueblo será siempre feliz a pesar de las dificultades, porque con 25 grados de temperatura a las 5 a.m., una fruta tropical deliciosa siempre a mano, y la samba y el fútbol, es mucho más de lo que tienen otros pueblos pobres por el mundo.

Nochevieja en White Beach, Puerto Galera, Filipinas

David Esteban de Un español en Japón

puerto galera

Tras años de tener asociado la nochevieja al inviernos y las grandes urbes, aprovechando que dos amigos (también blogueros estaban por el sudeste asiático) decidimos hacernos una escapada para pasar la nochevieja en un ambiente playero y cálido. El país elegido: Filipinas, ya que nos quedaba a la misma distancia más o menos a todos: éramos Pablo Ientile, que vino desde Taiwán, Pak Muñoz, que llegaba de Tailandia y yo… que venía desde Japón.

Decidimos ir a un lugar cercano a Manila para el que no fuera necesario tomar vuelos para acceder. Así que elegimos Puerto Galera, en la zona norte de la isla de Mindoro. De las muchas playas que había, decidimos pernoctar en White Beach, una familiar y tranquila pero fácilmente accesible por barco. Allí encontramos gente de diversos lugares del planeta que venían dispuestos a disfrutar de una nochevieja diferente, y así fue. La tranquilidad y quietud de White Beach se fue con el sol de aquel 31 de Diciembre y los pequeños locales de la playa comenzaron a encender luces de colores y a servir comida y bebida al ritmo de una música.

La euforia se desató con la llegada de la media noche, la arena se vistió con bengalas, la brisa con petardos y cohetes, y los que allá estábamos nos mezclamos entre buenos deseos y abrazos… luego bailes llenos de alcohol y sudor a quemarropa, eternas charlas con desconocidos que no lo serían nunca más y el fuego de las cariocas nos marcó el camino hasta el amanecer…

¡Feliz año a todos!

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