Los ciudadanos de Munich paralizan la construcción de una nueva pista en su aeropuerto

Se pretendía construir una nueva pista de aterrizaje, pero los ciudadanos han dicho «no». Esto es lo que ha sucedido en Munich, donde la votación popular ha sido clave para frenar la construcción de una tercera pista en el segundo aeropuerto más grande de Alemania.

Mientras en España parece que no podemos llegar a ninguna parte sin pasar por los tribunales, en Alemania el proceso no ha podido ser más sencillo: votación popular, y con un 54% de los ciudadanos en contra de la nueva pista, el proyecto ha sido paralizado. Al menos, por ahora.

Evidentemente el resultado de esta votación democrática no ha gustado a todo el mundo. Para aerolíneas como Lufthansa o Air Berlin, que además de sufrir el retraso en la apertura del nuevo Aeropuerto Internacional de Berlin se han visto afectadas por la prohibición de los vuelos nocturnos en el aeropuerto de Frankfurt, supone otra oportunidad de crecimiento perdida.

Y es que la ampliación de un aeropuerto como el de Munich, que según sus portavoces ya opera 10 horas al día al límite de sus posibilidades, lleva tras de sí la promesa de muchas ganancias. Así lo ve su director, Michael Kerkloh, quien en unas recientes declaraciones a la prensa ha asegurado que los ciudadanos no son conscientes de hasta qué punto son importantes los proyectos de estas nuevas infraestructuras para la economía del país.

Ni eso ni la expectativa de la creación de 11.000 nuevos puestos de trabajo ha convencido a los ciudadanos de Munich, que incluso con el proyecto aprobado por el Gobierno Regional de Baviera han preferido votar a favor de su calidad de vida, de su salud y de la no devaluación de sus viviendas.

Pero no finalizará aquí el asunto. El aeropuerto de Munich, que en los últimos tiempos está siendo objeto de una gran ampliación en su Terminal 2 y cuyo tráfico de pasajeros se calcula que aumentará hasta los 50 millones para el año 2015, no puede afrontar semejante crecimiento sin las fuertes inversiones de las cuales un 40% están siendo financiadas por Lufthansa. Y la alemana ya ha advertido que si la construcción de la nueva pista no sale adelante llevará su dinero a otra parte.

A día de hoy Munich está considerado el segundo mejor aeropuerto de Europa y uno de los diez mejores del mundo. ¿Seguirá siendo así si no puede afrontar la creciente demanda de vuelos?