Los destinos a los que siempre volverías

Todos tenemos en nuestra memoria lugares y destinos, que nos evocan buenos recuerdos y a los que nos gusta volver. O bien los tenemos en mente volver para revivir y refrescar una experiencia. No hablo solamente de aniversarios, o del restaurante o mirador desde donde te declaraste, o la playa que frecuentabas aquellos veranos de juventud donde viviste tu primera hoguera de San Juan, o de aquel pedazo de hotel, donde por primera vez tuvisteis vuestra primera escapada en pareja.

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¿Cuáles son esos destinos?

Hay sitios a los que siempre queremos volver, porque nos recuerdan momentos felices. Y aunque el buen trato hotelero es importante, sabemos que no lo es todo. Lo más importante para nosotros, es qué nos dicen y qué significan para nosotros esos lugares, esos destinos, por lo que un día vivimos en ellos. Por eso y aunque la vida da muchas vueltas, nos gusta que nuestro viaje, sea algo más que un desplazamiento, un vuelo o unas noches de hotel. Ese significado tan particular, tan especial y tan íntimo, es lo que hace de un destino, un lugar de deseo y de retorno.

Pasa el tiempo y uno va cambiando, pero cuando vuelves a tu lugar especial, parece que el reloj se haya parado: quizás sea eso lo que estemos buscando. Guardar esos momentos felices y que perduren siempre. Estoy seguro de que tienes unos cuantos, al menos uno… y que es especial porque allí te ocurrió algo importante que deseas conservar, revivir y refrescar para que la experiencia siga viva. ¿Sabías que, aunque pase el tiempo, nuestro cerebro es capaz de regalarnos las sensaciones que tuvimos al pisar un determinado lugar? Y no solamente eso, sino de reconocer estos espacios, por mucho que hayan cambiado al igual que nosotros… porque todo se mueve.

¿Qué hace a un destino “exclusivo”?

Medio mundo se pelea con las webs de reservas para ser “los más listos y llegar donde no llega nadie, al mejor precio posible y después, contárselo a todo el mundo para publicarlo en sus redes sociales”. Es algo que no comparto, como si se tratara de una competición, o de un récord a batir, de cara a la galería del postureo viajero. Cuando viajas de esta forma, te das cuenta de que obviamente, no eras el único que lo había pensado… y muy probablemente, te encuentres el lugar lleno y saturado de “listos”.

El valor de poder llamar a un destino exclusivo, o especial se lo damos nosotros, por las implicaciones que ese lugar ha marcado en nosotros, una vez que lo hemos hecho nuestro en la memoria, emociones y experiencias. Porque lo que pasa con los lugares exclusivos, es que poco a poco, o quizás no… Quizás, de un día para otro, dejan de serlo porque todo el mundo quiere ir allí para decir que ha estado y sacarse la foto. Se agota un destino ¡y a por el siguiente! ¿De verdad eso es ir a un lugar especial y exclusivo?

Un destino especial o exclusivo, lo es no porque se ponga de moda, ni porque sea más caro que los demás. Lo es, porque es un lugar al que te gustaría volver, porque una vez allí fuiste feliz.

Miguel Lázaro

Un ingeniero agrónomo cualquiera, que se perdió entre el mundo de los viajes y el de los datos. Bloguero políticamente incorrecto en personalidadyrelaciones.com desde 2007, y actualmente responsable del área CRM – Loyalty en Halcón Viajes

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