Mausoleos: una visita diferente

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Podríamos englobarlo dentro del necroturismo o turismo de cementerios; un nombre que aunque parezca siniestro es el que más se ajusta a la realidad de lo que os vamos a mostrar hoy.

Os proponemos tres destinos donde podéis visitar los mausoleos de tres de los más grandes líderes comunistas de la Historia, ¡con momia incluida! Visitas gratuitas y sin duda muy peculiares, que darán un puntillo diferente a vuestras vacaciones en Rusia, China o Vietnam.

El mausoleo de Lenin, en Moscú

Imposible perdérselo, ya que se encuentra bajo las murallas del Kremlin, en plena Plaza Roja: el lugar más emblemático de la capital rusa.

Para entrar tendréis que dejar vuestras mochilas y cámaras de fotos en las consignas del Museo Estatal de Historia (justo enfrente del mausoleo, no tiene pérdida), y una vez dentro, guardar el máximo respeto si no queréis ser reprendidos por los guardias que custodian el cuerpo embalsamado del líder intelectual de la Revolución Rusa.

La visita continúa a la salida, ya que junto al mausoleo se encuentran las tumbas otros importantes personajes de la historia del país: desde el astronauta Yuri Garain al mismísimo Stalin.

El mausoleo de Mao, en Beijing

Situado en pleno centro de la histórica plaza de Tian’anmen, el monumental mausoleo que guarda el cuerpo embalsamado de Mao Zedong no pasa desapercibido.

Son tantas las personas, chinos en su mayoría, que quieren presentar sus respetos al Gran Timonel, que la cola parece muy larga, pero avanza deprisa. Mientras hacéis tiempo podéis comprar una rosa amarilla para dejarla en su interior.

Una vez dentro, os encontraréis con una sala en penumbra en la que, además del cuerpo del ex presidente chino podréis distinguir una pequeña exhibición de objetos personales a su alrededor.

El mausoleo de Ho Chi Minh, en Hanoi

Al contrario de los anteriores, el mausoleo de Ho Chi Minh no se encuentra en el barrio más céntrico y turístico de la ciudad. Para verlo tendréis que ir a la plaza de Ba Dinh, situada al oeste de Hanoi pero fácilmente accesible en tuk-tuk e incluso a pie si os apetece estirar las piernas y tenéis verdadero interés por conocer la ciudad.

Una vez allí no os costará distinguir este imponente mausoleo que, según dicen, pretendía representar una flor de loto, aunque cualquier parecido con ésta sea pura coincidencia. En su lugar nos encontramos ante un edificio sobrio y solemne en el que, como en los dos anteriores, reposa el cuerpo incorrupto del líder vietnamita. En su fachada, una inscripción reza: “No hay nada más precioso que la independencia”.