Los mil caminos viajeros de Mercè Salomó Martí

Antes de cruzar el Níger hacia Tumbuctú (Malí-2007)

Embarcadero junto al río Níger camino a Tombuctú (Malí)

Mercè Salomó Martí, autora del blog de viajes “Mil camins”, es una ávida viajera que busca ir un poco más allá y adquirir vivencias y experiencias mezclándose con gente local, intentando integrarse en la mayor medida posible viajando a través de sus mismos medios y alojandose en sus mismos hábitats. Ha colaborado para programas de radio y en diversos medios escritos, participando recientemente en un capítulo del libro “Viajeras”, un manual de viajes dedicado a mujeres que quieren viajar solas o en compañía de otras mujeres. 

A lo largo de tu trayectoria has colaborado en distintos medios, ¿cómo llegaste a involucrarte como colaboradora en Viajeras?

Itziar Marcotegui y Pablo Strubel, editores de “La Editorial Viajera”, fueron los que se pusieron en contacto conmigo el pasado octubre de 2013, mientras yo estaba viviendo en Gambia. Al primer momento me entró lo que se llama pánico escénico, pues no es lo mismo hacer pequeñas colaboraciones que ver un texto tuyo plasmado en un libro ¡eso son palabras mayores!. Después de meditarlo unas semanas, acepté el reto y no me arrepiento.

¿Te hubiese gustado contar con un manual como este cuando comenzaste a viajar?

Reconozco que este manual es muy completo y muy bien escrito, en el que se toca todo lo que una mujer puede necesitar a la hora de viajar sola; pero, personalmente, me gustan los retos y no creo que lo hubiera comprado en mis primeros pasos como viajera. Como tampoco he viajado con guías. Antes de existir internet, iba a la biblioteca a tomar apuntes de lo qué había de conocer (así empezaron mis viajes de pequeña con mis padres, que hacían que los “organizáramos” sus hijas).

Ya, con la información en la red, me he limitado a buscar la información y copiarla en documentos Word, que son lo que me han servido de “guía” de viajes. De llevar dos maletas enormes en los primeros viajes, a una mochila de 40L aunque viaje por dos meses, ha sido una de las experiencias que he ido adquiriendo por mí misma. Y la recomiendo.
Por otro lado, el mismo sentido común, te hace evitar posibles situaciones de riesgo.

El Registán, en Samarkanda (Uzbekistán-2011)

Samarkanda, Uzbekistán

¿Cuál ha sido la mayor diferencia entre escribir para tu blog “Mil Camins” y colaborar en un capítulo de esta guía?

En mi blog narro mis experiencias, sensaciones, vivencias y algo de historia del lugar que visito; en el manual, sólo aconsejo de que hay otro tipo de viaje: el turismo solidario y el ecoturismo que, por poco que pueda, es el que practico.

Más allá de tu experiencia como viajera, has participado en viajes de cooperación con organizaciones como África Stop Malaria. ¿Cómo nace en ti la vena solidaria?

¡Uy, creo que hemos de trasladarnos hasta la noche de los tiempos! Explicaré algo que muy pocos saben: fui a un colegio de monjas, que tenían misiones en lo que se llamaba Guinea Española (hoy, Ecuatorial), y con 10 años les dije a mis padres que “quería ser monja para ayudar a los negritos de África”. No me hice monja, pero siempre me quedó lo de poder ayudar a quien lo necesitara, dentro de mis posibilidades. Desde entonces, África está clavada en mi corazón.

Como viajeros, ¿qué prácticas nos pueden hacer más solidarios con los destinos que visitamos?

En primer lugar, intentar alojarnos con familias autóctonas; siempre hay un rincón en donde poner una colchoneta o un mullido “colchón” de hojas, y aunque no se va a parecer en nada a un hotel o albergue, nuestra pequeña contribución económica puede representar, a la familia acogedora, el sueldo de medio mes o mes entero. Y para nosotros, una experiencia sin igual.
Y, también, siempre que podamos, ayudar en la compra de una segadora, o una máquina de triturar cereales, o en la construcción de pozos, o en la potabilización del agua, o hacer una donación en un orfanato… ¡Hay miles y miles de maneras de ser solidario en un viaje!

Hablando con un indígena chipibo, navegando hacia Iquitos (Perú-2008)

En Iquitos, Perú

Tu currículum viajero es impresionante y es evidente que escoges países poco convencionales. ¿Cuál dirías que es el primer paso para comenzar a respetar la cultura local de un destino?

Primeramente, dejar en casa nuestra mentalidad de occidentales y de que somos el ombligo del mundo. Aunque conozcamos una cultura completamente diferente a la nuestra, es su cultura y como tal la hemos de respetar: tanto si adoran a un tótem, como si comen gusanos.
Y en segundo lugar, ver con el corazón y sentir con los ojos. Sí, sí, lo has leído bien.

En “Mil Camins” dejas bien claro tu amor por el continente africano. ¿Crees que África es un territorio incomprendido a los ojos de los europeos?

Algunos occidentales tienden a hacer ascos a la pobreza y eso es de lo que más hay en África. Y del “diferente”: esa piel negra, esos rasgos tan lejanos a los nuestros, esas costumbres…
Pero por otro lado, multinacionales europeas y del Próximo Oriente (ahora está empezando a entrar China en África) se aprovechan de las riquezas minerales del continente africano, expoliándolo. Las ganancias de la explotación minera, incluso de la turística (he visto muchos complejos hoteleros en manos de occidentales), van a parar al gobierno de esos países que, en vez de revertirlo en su pueblo, se lo ponen en el bolsillo.
¿Cómo se puede entender que un país como la República Democrática del Congo, con importantes minas de coltán, casiterita, cobalto y diamantes (4º país en mayor producción), entre otros, sea tan pobre? De acuerdo, además de tener un gobierno corrupto desde su independencia de Bélgica en 1960, no se puede olvidar el holocausto entre hutus y tutsis -sufrido a principios de los años 90 en Ruanda-, muchos de ellos se refugiaron en la Rep. Democrática del Congo y eso hizo que su economía entrara en recesión, al tener que velar por ellos. Así y todo, las ganancias quedan en manos de Joseph Kabila, su Presidente.
Veo que me he salido de guión, pero lo quería comentar.

Como mujer que ha viajado sola, ¿qué consejo puedes darle a nuestras lectoras para que se animen a hacerlo?

Tal como se explica en el manual “Viajeras”, les aconsejo que se lancen a la aventura de viajar; no hace falta que el primer viaje sea a las antípodas de donde viven, que vayan a un lugar “conocido” (por ejemplo dentro de su mismo país) y poco a poco, se irán alejando más y más de su “círculo de confort” y tendrán experiencias difíciles de olvidar. Viajar es como una droga, de la que no hay que desengancharse.

¿Crees que ya has llegado a recorrer más de “Mil Caminos”?

Creo que los he superado, pero sé que me quedan muchos miles de caminos más para explorar y enriquecerme como persona.

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