Los paladares: interesante opción gastronómica en Cuba


Las vacaciones en el Caribe sugieren, en la mayoría de los casos, días de relax y playa. Pues si de La Habana en Cuba se trata la playa no es una opción y los viajeros podrán disfrutar de una dosis de historia y, si se camina por la ciudad sin rumbo fijo, de la realidad en la que vive la población que, para muchos, puede resultar un tanto cruda.

De este modo, para acercarse a los cubanos desde otro lugar, qué mejor que hacerlo a través de su gastronomía y compartiendo con ellos hasta la intimidad de su hogar.

Claro, es que entre las opciones para comer en Cuba el turista se encuentra con los llamados paladares. Son estos restaurantes administrados por particulares y avalados por el gobierno, una posibilidad, la de trabajar de manera privada, que pocos cubanos tienen.

Pero, más interesante aún, es que muchos de ellos funcionan en casas de familia y son atendidos por todos los integrantes de éstas, teniendo el viajero la posibilidad de ver muy de cerca como viven en aquel país, participando de la preparación de los platos y charlando con los dueños de casa.

Allí, los turistas degustarán platos típicos, básicamente elaborados a base de frutos de mar, pescado, arroz y judías. Además, las opciones van desde los paladares más básicos y humildes hasta aquellos que presentan variantes más elaboradas, comida de otras nacionalidades como la italiana y salones más grandes y preparados que distan mucho del simple salón de una casa.

Claro, es que desde hace ya algún tiempo el Gobierno cubano permitió ampliar el número de comensales e, incluso, autorizó a los dueños de los paladares a tomar empleados para trabajar en su establecimiento.

Pues en el Caribe se puede comer bien y barato y estos sitios son una muestra de ello. Pero por supuesto que habrá que prestar especial atención antes de sentarse a la mesa. ¿Un consejo? Averiguar y preguntar el precio final para no llevarse ninguna sorpresa, ir a lo seguro y probar en los paladares más reconocidos y evitar ser “invitado” por alguien que se ha conocido en la calle. Es que esa persona suele cobrar una comisión o bien se sentará a comer con el viajero quien luego pagará por la comida del “nuevo amigo”.

Algunos de los paladares de más renombre de La Habana son los siguientes: La Guarida, La Fontana y Gringo Viejo.

Una forma diferentes de degustar la comida cubana en estado puro y de conocer un destino tan diferente y único a su manera.

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