Más datos sobre el nuevo aeropuerto de Quito

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Si ayer hablábamos sobre el nuevo aeropuerto de Berlín hoy toca hacerlo del quiteño. El pasado 2 de julio, un Boeing 757 de American Airlines fue el primer avión en aterrizar en la pista del nuevo y flamante aeropuerto de Quito. Por entonces, y pese a ese vuelo de prueba, destinado a comprobar el funcionamiento de los sistemas de navegación aérea, el Mariscal Antonio José de Sucre (así se llama), no estaba terminado del todo. Pero se acerca el 20 de febrero, fecha prevista para la puesta en marcha definitiva después de 2 años de retrasos.

Los trabajos de construcción se iniciaron en 2006 en la localidad de Tababela, a menos de medio kilómetro del aeropuerto anterior -del que hereda su nombre- y 400 metros más bajo. Su aspiración es convertirse en uno de los más modernos de Sudamérica y, así, permitir que la capital de Ecuador incremente su accesibilidad para el turismo. De hecho, la IATA lo ha incluido en la categoría B, la misma que otros importantes complejos mundiales como los de Buenos Aires, Santiago de Chile, Sao Paulo o Nueva York, entre otros (sólo Dubai y Hong Kong son de categoría A).

El Municipio de Quito realizó el pasado agosto un taller informativo dando detalles sobre su infraestructura, capacidad, vías de acceso, movilización y potencial de la nueva terminal aérea. Luz Elena Coloma, gerente general de Quito Turismo, fue la encargada de presentar las características y ventajas competitivas de esta moderna terminal de 38.000 metros cuadrados con capacidad de tráfico para 6 millones de pasajeros, susceptible de ampliaciones posteriores y con buenos accesos, ya que se está trabajando en potenciar la Interoceánica y ampliar la E-35, además de preverse la construcción de la vía Collas-Nuevo Aeropuerto y la ruta VIVA.

Asimismo, habrá transportes al aeropuerto desde la terminal de la Av. Granados que garantizarán un servicio seguro, puntual y confortable, con un precio aproximado de 8 dólares por pasajero y un tiempo medio entre Quito y Tababela en torno a una hora y cuarto.

Respecto al resto de instalaciones del NAIQ, acrónimo de Nuevo Aeropuerto de Quito, la pista mide 4.100 metros, que es un kilómetros mayor que la actual. Será la más larga de Ecuador y una de las mayores del continente, que permitirá operar aviones de gran tamaño en vuelos intercontinentales a un ritmo de 12 aviones cada hora. Además, para una fase posterior, se prevé una segunda pista de 2.350 metros. La torre de control mide 41 metros de altura y la terminal de carga, de 12.000 metros cuadrados, tiene capacidad para mover 250.000 toneladas anuales.

Durante la presentación, se anunció que Tame iniciará vuelos directos a Buenos Aires y Sao Paulo, mientras que Iberia destinará un Airbus A340-600 con capacidad para 380 pasajeros y KLM operará con un Boeing B777-300, abriendo su quinta frecuencia entre Quito y Ámsterdam en vuelo sin escalas. En suma, habrá rutas directas a ciudades de la región (Lima, Bogotá, Panamá, San José, La Habana, Miami) y quedarán al alcance destinos lejanos como Madrid, Berlín o Nueva Zelanda.