Miguel Nonay en Costa Rica

“A Salto de Mata” se adentra en la selva

Probablemente, Miguel Nonay está harto de que se lo digan. Pero es que es un placer encontrarse a alguien con tanta energía y ganas de ver y vivir experiencias viajando. Al autor del magnífico blog A salto de Mata, moverse en silla de ruedas no le impide hacer viajes repletos de aventuras y vivir destinos como Costa Rica con muchas más experiencias que otros viajeros. Nos lo cuenta él mismo.
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Miguel por los rápidos del río Sarapiquí

 Esa experiencia, su motivación y su estupendo trabajo en blog y redes sociales, le han valido el premio #TweetViajerobyHalconviajes que se entregó el pasado viernes en la gala #TweetsAwards2012.

¿Recuerdas cuándo comenzó esa inquietud por viajar?

Mi inquietud por viajar viene de muy pequeñito. Voy en silla de ruedas por secuelas de una epidemia de Poliomielitis que hubo a principios de los 60 en España. La cirugía ortopédica me la realizaron en Barcelona y en los años 60 y 70 ir a Barcelona con un seat 600 de segunda mano suponía más de 6 o 7 horas por carreteras que ahora darían miedo. Cuando iban a realizar la cirugía (y fueron media docena de veces entre los 3 y 16 años) mis padres para evadirme de mi miedo y también del suyo organizaban el viaje en coche como una experiencia con paradas para almorzar, ver algún pueblecito a lo largo de la ruta o visitar el Zoo de Barcelona, la Barceloneta de entonces y otros lugares que me alejaran de la cruda y cruel realidad.

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A punto de ascender en ultraligero

     ¿Es posible que algún destino te los hayas planteado como un reto personal?

Toda mi vida es y ha sido un reto personal, mis padres desde el principio me inculcaron que tendría que trabajar el doble para avanzar la mitad, con el tiempo he conseguido avanzar a un ritmo similar. En los viajes me ocurre lo mismo, todos son un reto personal y no sólo por las barreras arquitectónicas que me pueda encontrar que, lejos de frenarme me divierten y enriquecen pensando en cómo superarlas, sino también para crecer como persona y viajero, para vivir cada día con la misma intensidad como si fuera el último, para no ser un turista y ser un nativo más de cada lugar que visito. Me siento un paseante del mundo, como dijo mi amigo y viajero Jorge Sánchez I’m a walking of the world.

     Has viajado mucho pero ¿Con qué destino te quedarías y por qué motivo?

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Paseo a caballo por los cafetales de Orosi

 Sin duda con Costa Rica. En 2009 tuve la suerte de viajar casi un mes a este bello país y desde que pise suelo «tico» tuve la sensación de pertenecer a ese lugar. Me cautivó su paisaje, su biodiversidad pero sobretodo sus gentes, amables, sencillas, colaborativas, sin la presión de la prima de riesgo o la deuda. Gente que sin conocerte de nada te muestra toda su generosidad sabiendo que, probablemente nunca vuelva a verte. Cada «tico» es, sin proponérselo, un agente turístico de su país.

 ¿Cuándo, cómo y con quién fuiste?

 Como os decía fuí en 2009 con mi pareja, Eva y otra pareja de amigos. Yo me encargué de organizar el viaje que duró prácticamente un mes y lo realicé con varias premisas: independiente, recorrer zonas no turísticas, la accesibilidad y disfrutar de cada lugar (slowtravel). Buscando información por foros, me encontré con una persona, ahora buena amiga que me ayudó a trazar una ruta accesible, no turística, con hoteles locales y accesibles.

Así conseguí lanzarme por los árboles de la selva inundada de Tortuguero, ver desovar a las tortugas, conocer la fuerza del río Sarapiquí lanzándome por sus rápidos, volar en ultraligero y ver ballenas y tiburones en Uvita, montar a caballo por los cafetales de Orosi de Cartago o conocer la barrera de coral buceando en el Caribe sur costarricense. Conseguí adentrarme por la profunda selva del Volcán Tenorio y llegar a la Catarata del Río Celeste sobre la que una leyenda de los indios Bibrí dice que «Dios limpió los pinceles en este río tras pintar el cielo de azul celeste).

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En la selva del Volcán Tenorio

 ¿Qué te motivó especialmente para viajar a ese destino en un comienzo?

 Los amigos que nos acompañaron los conocimos en Túnez y pasamos 15 días juntos subidos a un 4×4, nos gustó la experiencia y pensamos en realizar unas vacaciones juntos, ellos propusieron Costa Rica porque unos amigos les habían hablado muy bien y nos pusimos manos a la obra.

  Una anécdota que contar de ese viaje y algo que aprendiste con él

Serpiente Halconviajes.com

La serpiente coral

Recorriendo la selva del Volcán Tenorio camino de la Catarata del Río Celeste, yo iba sobre una silla Joelette (la podéisver en mi blog) una silla de ruedas con arnés y una rueda muy grande que tiene que ser tirada por dos personas (la tenían allí, yo aluciné) y el guía nos iba explicando las diferentes plantas y fauna. De pronto nos dice. ¡Una serpiente coral! (con una de las picaduras más venenosas del mundo). Inmediatamente todos paramos, pero el guía con el palo andador que llevaba, la toco porque estaba quieta, con la suerte que le dio por venir hacia mí. Inmediatamente los ticos (pobres) soltaron la joelette y yo me quedé en plano inclinado a pocos cms de la Coral que, inmediatamente y por el estruendo decidió dar media vuelta pero tuvimos tiempo de fotografiarla y filmarla. Es una serpiente tan bella como peligrosa.

¿Qué aprendí de este viaje? La grandeza y generosidad de las personas. Allí comprobé que las limitaciones no se encuentran en las personas sino en los entornos.

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Miguel en kayak

        Recomiéndanos una comida,  y un lugar concreto que no nos podemos perder o un momento del día en ese lugar

 Sin duda comerte un casado (plato combinado con base de arroz o frijoles y con pollo o pescado principalmente y es base alimenticia en Costa Rica) con un zumo exótico recién hecho en una soda (lugares en pueblos y carretera donde se ofrecen casados y zumos). También recomendaría comerte una langosta en el Caribe por 15 euros con bebida incluida, por ejemplo.

No os podéis perder los jadeos de las tortugas desovando tanto en el Caribe como en el Pacífico. Y un momento del día, sin dudarlo el atardecer en Uvita, en el pacífico sur de Costa Rica, colores mágicos como lo es su tierra, si tenéis la suerte de ver saltar a una ballena con su recental os aseguro que no querréis marchar de allí.

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Tirolina entre árboles