Refugio Gervasutti, un ovni en los Alpes

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¿Has visto ese extraño y seductor OVNI que contrasta su futurista aspecto con el entorno natural de las montañas nevadas y el mar de nubes? Pues evidentemente no se trata de ninguna nave espacial. Tampoco de un hotel en el sentido estricto sino de un refugio ubicado en los Alpes, aunque ya quisieran todos los refugios tener el equipameinto y confort del Nuevo Gervasutti, pues tal es su nombre.

Si te parece que su singular estructura está a punto de caerse al vacío no andas desencaminado pues cuelga anclado a 2.835 metros sobre el nivel del mar en el glaciar de Freboudze, justo delante de la cara este de las Grandes Jorasses del Mont Blanc, en la parte que pertenece a Italia. Sin embargo, como decíamos antes, se trata de un refugio de montaña construido para acomodar y proteger a escaladores de las inclemencias del clima, así que es perfectamente seguro.

Su nombre le fue puesto en honor a Giusto Gervasutti, un escalador alpino nacido en Turín que ya en su momento bautizó al modesto refugio de madera original construido en su memoria en 1948 y en cuya ubicación ha sido alzado el actual. De ahí lo de Nuevo.

El Club Alpino Italiano de Turín encargó su construcción. Bajo la dirección de SUCAI, la subdivisión del la CAI de Turín, y la escuela de esquí alpinismo, fue diseñado y llevado a cabo por un equipo de trabajo coordinado por los arquitectos italianos Luca Gentilcore y Stefano Testa, gerentes de proyecto LEAPfactory, una empresa italiana que crea estructuras modulares que tengan el mínimo impacto posible sobre el medio ambiente y sean ampliables.

Se instaló a mediados de octubre de 2011 y, obviamente, tuvieron que utilizar helicópteros para colocar cada una de las secciones prefabricadas hasta acabar una estructura que tiene 30 metros cuadrados e incluye un salón y comedor y dos dormitorios con capacidad para albergar a 12 personas, así como espacios para almacenamiento de material.

El revestimiento interior es de madera y está concebido para recordar a una cabaña tradicional de montaña. Un gran ventanal permite a los huéspedes amplias y espectaculares vistas del abrupto y helado paisaje. El exterior está adornado con una decoración geométrica en color rojo para que el edificio sea perfectamente visible para los escaladores a distancia.

La instalación interior funciona con energía solar y dispone de un ordenador integrado con acceso a Internet que proporciona toda la información sobre el tiempo y el clima, por lo que es ciertamente una versión de última generación de un refugio de montaña. Todo por 30 euros la noche, pues cada uno elige las vacaciones a su medida.