Ribera del Duero: ruta entre castillos y viñedos

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Degustar sus deliciosos vinos es el principal motivo para decidirse por unas vacaciones en la Ribera del Duero. Si además a ello le añadimos el atractivo de recorrer paisajes sembrados de viñedos y salpicados de castillos, el viaje se enriquece.

Ésta es la sugerente propuesta que nos llega desde la afamada Ruta del Vino. Partiendo de la localidad burgalesa de Aranda de Duero, un recorrido a través de las provincias de Soria, Burgos y Valladolid visitando algunas de sus más representativas atalayas y fortalezas y saboreando los mejores caldos. Un plan ideal para hacer en familia o acompañado de amigos, y fácil de completar en una escapada de un par de días o en un puente. Aunque avisados estáis: querréis quedaros más.

Para empezar podéis desplazaros hasta Langa del Duero, donde se encuentra uno de los mejores ejemplos de castillo cristiano que han llegado hasta nuestros días, gracias a la robustez de unos muros que han permitido su conservación casi intacta y a la restauración de sus espacios interiores. ¡Una joya para los amantes de la arquitectura!

Muy cerca, en las colinas próximas a Peñaranda del Duero tendréis la ocasión de descubrir otra magnífica fortaleza, el Castillo de Peñaranda, cuya primera construcción está datada en el siglo XI y que además de contar con una interesante historia detrás cuenta con el atractivo añadido de las hermosas vistas de viñedos y otros cultivos que desde su privilegiada ubicación se contemplan.

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Si tras visitar, en el mismo Peñaranda, el Centro de Interpretación de Castillos os ha picado la curiosidad y tenéis ganas de más, continuad la ruta hacia el norte. A aproximadamente veinte kilómetros se sitúa el municipio de Caleruega, y en él, el Torreón de los Guzmanes: una torre defensiva levantada en el siglo X que está considerada como el origen del pueblo y cuya visita puede completarse con el Museo de Escultura que alberga su interior. Por cierto: si os atraen los pájaros estáis de suerte, ya que la zona que lo rodea, el Paraje Natural de las Loberas, destaca por su interés ornitológico.

Regresando a Aranda y continuando un poquito más hacia el suroeste, no podéis dejar de deteneros en las ruinas del Castillo y murallas de Haza, las cuales se extienden a lo largo de todo el perímetro del cerro donde está enclavada la villa, ofreciendo una espectacular vista de toda la Ribera del Duero.

Por último, entrando ya en la provincia de Valladolid el recorrido se completa con la visita al Castillo Palacio de Zúñiga, en pleno centro de Curiel de Duero, y el Castillo de Peñafiel, situado en lo alto de una loma en la localidad del mismo nombre.

Esta fortaleza, además de imponente arquitectónicamente, os dejará un delicioso sabor de boca como final de viaje, ya que en el Museo Provincial del Vino que alberga su interior podréis hacer un recorrido a través de la historia de la enología y terminar con una cata guiada de diversos vinos de la Denominación de Origen Ribera del Duero.

¿Puede haber un broche mejor a una escapada tan sugerente?