Una delicia muy antigua: el hummus

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Uno de los grandes placeres de tomarse unas vacaciones en un país exótico es conocer una cultura diferente, con lo que ello implica en múltiples aspectos: idioma, costumbres, entorno, paisaje, arte, etc. Uno de dichos aspectos es la gastronomía. En ese sentido, si el lugar que eliges para el viaje es una región de Oriente Medio o Próximo, incluyendo el norte de África, seguro que tendrás ocasión de probar el hummus, una delicia local.

Se trata además de una delicia muy antigua, no de una exquisitez reciente. Aunque no hay unanimidad al respecto y no hay referencias concretas antes del período abbasí, algunos calculan que el hummus es el plato más añejo de los que componen la dieta mediterránea, situándose su origen en Egipto en torno al 4000 a.C. Así que vamos a ver en qué consiste; quién sabe, igual te aficionas.

El hummus es una especie de salsa o puré elaborado con garbanzos, al que se añaden aceite de oliva, zumo de limón y una pasta conocida como tahini hecha a base de semillas de sésamo y perejil. Luego, cada país le da su propio toque mediante ajo, pimentón y especias variadas (comino, cilantro…). Productos cien por cien naturales, como ves.

Raro será que durante un viaje por Egipto o países de la franja sirio-palestina como Líbano (que reclama ser la cuna del hummus), Israel, Jordania o Siria, incluso algunos europeos del Levante como Turquía, Chipre o Grecia, no te lo sirvan si entras a comer a un restaurante. Es frecuente también como desayuno.

Eso sí, ten en cuenta que no se trata de un plato principal sino de un acompañamiento o aperitivo. Al cambio, equivale a esos patés que tan frecuentemente sueles pedir aquí en España cuando vas de cena con tus amigos: el hummus se sirve acompañado de pan de pita, con el que debes mojar sobre él o untarlo mientras deglutes carnes, pescados o verduras.

Es una delicia que se sirve fría o tibia y que últimamente, con esto de la globalización, se ha universalizado al adoptarlo muchas cocinas adaptándolo a sus respectivas idiosincrasias nacionales. Así, en muchos sitios sustituyen la pita por pan normal o tortillas de estilo mexicano, por ejemplo; algunos lo usan como relleno del sandwich o canapés y otros para dipear con nachos; y no faltan los que lo incorporan a las ensaladas.

Esta versatilidad y la facilidad de elaboración (se tarda menos de quince minutos), así como sus cualidades digestivas (rico en fibra y de digestión lenta -idónea para diabéticos-, aporta mucho sodio -perfecto para no subir la tensión arterial- y vitaminas A, B y C) hacen que el consumo de hummus se haya generalizado, saltando a todos los rincones del mundo y llenando Internet de recetas.

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