Una semana descubriendo Tenerife, gracias a #ExperienciasHalcónViajes

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A continuación te dejamos un post escrito por Elena Lostale, ganadora del concurso que organizamos meses atrás en #ExperienciasHalcónViajes. Elena se llevó como premio un viaje a Tenerife y aquí nos cuenta cómo fue su experiencia a lo largo de una semana, descubriendo las maravillas de esa isla, que conocía por primera vez. Éstas fueron sus emocionada impresiones.

Ya en el avión, uno se da cuenta de que hay cielo por encima del cielo y la visión del Teide desde las alturas se me antojaba una especie de Olimpo, asomando entre las nubes, dormidito y fiero. Canarias era mi destino pendiente, y por fin he tenido la oportunidad de conocerlo. Gracias al concurso Experiencias Halcón Viajes y a Sebastián Álvaro, de Al filo de lo imposible, he tenido la fortuna de conocer las Islas Afortunadas, concretamente Tenerife. Hasta allí volé con Air Europa, la misma aerolínea que me hizo ascender a los cielos por primera vez con motivo de mi viaje de fin de carrera. Fue subir al avión… ¡Y qué recuerdos! Pero lo mejor de todo era que aún tenía por delante una nueva aventura y me gustaría poder redactar unas líneas para contaros el viaje. ¡Seguro que a más de uno le será útil mi experiencia!

Aunque es bastante pequeña, Tenerife atesora un sinfín de maravillosos rincones a los que merece la pena prestar atención. Mi intención no era hacer turismo de sol y playa, sino dedicar una semana entera a recorrer la isla en coche, principalmente con el objetivo de descubrir sus asombrosos parajes naturales. Primer consejo: coche con buenos neumáticos, buenos frenos… y buen chófer. Pasaréis por carreteras de montaña que cortan el hipo.

El norte insular

El primer día lo dedicamos a visitar el Parque Rural de Anaga, al norte de Santa Cruz. Queríamos llegar hasta la playa de Benijo, pero como teníamos que acceder por una carretera sin pavimentar con coche alquilado, no nos quisimos arriesgar. De todos modos, era un día brumoso, así que nos contentamos con contemplar el paisaje desde arriba. ¡Qué preciosidad! Es una excursión que se hace rápido y que merece mucho la pena si amanece claro. Aquí nos recomendaron visitar algún guachinche, muy típico. Se trata de tabernas tradicionales en las que es posible disfrutar de un vinito de la tierra y comida canaria, a un precio muy ajustado. ¡Que aproveche!

De vuelta a Santa Cruz, una opción es desviarnos un poquito y hacer parada en San Cristóbal de La Laguna, pues se trata de una de las ciudades más bellas que se localizan en la isla. De aires coloniales, paseando por sus calles nos parecerá, en ocasiones, que en realidad nos encontramos en una ciudad latinoamericana, con su arquitectura baja y típica, sus casas de colores y su pavimento empedrado. La Laguna bien merece echar una tarde recorriendo el casco histórico. Eso sí, es ésta una zona donde suele hacer fresquito, así que no os olvidéis una chaqueta y llevar los pies calientes.

La Orotava

La Orotava

Hacer una ruta por toda la parte norte de la isla es muy importante, viajeros. Se trata de la zona más bonita, muy verde y con gran variedad de vegetación. En esta zona se acumulan muchas nubes y llueve más, así que no es extraño encontrarnos con paisajes que nos recuerdan a Galicia. La Orotava y Garachico son los otros dos pueblecitos con casco histórico y de origen colonial que podéis encontrar en Tenerife y se hallan, precisamente, uno seguido del otro en nuestro recorrido por el norte de la isla.

Para alucinar con el paisaje, un amigo canario nos recomendó que nos acercáramos hasta la Punta de Teno, la parte más occidental de Tenerife, donde encontramos un faro… lo que ocurre es que, desde hace cosa de un año, la carreterita que da acceso está cortada por riesgo de derrumbamiento, así que nosotros, que somos muy responsables, no quisimos saltarnos la prohibición… ¡Para otro viaje! Pero no pasa nada, porque lo que estábamos a punto de descubrir unos minutos más tarde no nos dejaría la espinita de Punta de Teno: Masca, un pequeño pueblo literalmente encaramado sobre profundos barrancos que deja una postal difícil de superar. Sin duda es una excursión muy recomendable que nos permitirá, disfrutar de la senda que marca la pequeña carretera por el Parque Rural de Teno.

Vistas desde Masca

Vistas desde Masca

El Teide

¡Y llegamos al Teide! Imposible describir con palabras la sensación que produce contemplar, a lo lejos, ese imponente dragón dormido. Presidiendo un árido e inusual paisaje volcánico y convertido en epicentro mismo de la propia isla de Tenerife, el pico más alto de España se eleva hacia el cielo y contra su azul se recorta el cráter que, en otra era, escupiera el fuego y azufre con el que se moldearía la isla. Desde abajo, la foto más chula la podéis hacer desde los Roques de García, consiguiendo una imagen similar a aquella que salía en el envés de los billetes de mil pesetas. ¿Quién se acuerda? Foto buena, aunque bastante difícil, es la del Teide al fondo con un tajinaste en primer plano, que precisamente pude contemplar en flor, cuando se cubren enteros de flores rojas. ¡Qué planta más rara! Cuando están en flor se cubren de abejas que, por cierto, tienen bastante mala idea, cuidado con ellas.

La subida en teleférico la verdad es que me decepcionó un poco. Es muy caro para un trayecto de unos ocho minutos, y encima vas apelotonado con un montón de gente ¡Como en Metro en hora punta! Pero claro, si quieres subir a la cima no te queda más remedio que enlatarte en la cabina. Una vez arriba, las vistas son espectaculares. Sobre todo llaman la atención los mares de nubes que se pueden contemplar desde lo alto. Dicen que si el día está nublado en Santa Cruz, en el Teide está despejado… ¡A nosotros nos funcionó! Una vez arriba se pueden realizar tres rutas de senderismo. Si vais a querer ascender hasta el cráter debéis tener en cuenta que se debe pedir permiso previo en www.reservasparquesnacionales.es ¡Llevad calzado cómodo!

Los Roques de García con el Teide al fondo

Los Roques de García con el Teide al fondo

Acantilados y playas volcánicas

Una de las zonas que más nos gustó fue la de Puerto de Santiago, ya que en esta parte de la costa se levantan, imponentes, sobre el mar, los que se conocen como Acantilados de los Gigantes. Se trata de abruptos cortes en la costa, de origen volcánico, que llegan a medir en su parte más elevada hasta seiscientos metros. Observarlos desde abajo, navegando en un barco, es una maravilla y la única posibilidad que ofrecen, pues no son transitables por la parte superior. Nosotros contratamos una excursión, de esas para guiris, en la que te llevan a recorrer en barco toda la zona de acantilados. En nuestro caso, además, se incluía avistamiento de ballenas y delfines, que ya que estábamos, no íbamos a perdernos el espectáculo de contemplar a estos cetáceos en su hábitat natural. ¡Muy recomendable, pero pillad el barco pequeñito, nada de horas punta en alta mar!

Muy cerca de Puerto de Santiago nos encontramos con la Playa de la Arena, una pequeña cala que tiene la virtud de poseer una de las arenas más espectaculares que he visto jamás. Se trata de una playa de arena negra, rodeada por roca volcánica. Pero en este caso la arena no era gruesa y opaca como ocurre en otras playas de Tenerife: ésta era una arena brillante, fina, y agradable al tacto. Fijaos si será bonita, que un cartel prohíbe expresamente que la gente se lleve muestras. Ya que caigo por aquí, aprovecho y os recuerdo que, precisamente este lugar se encuentra el Hotel Be Live Playa La Arena, ideal para pasar unos días en este entorno tan maravilloso.

Acantilados de Los Gigantes

Acantilados de Los Gigantes

Paisaje lunar

Finalmente, quisiera hablaros de Vilaflor y la excursión al paisaje lunar. Vilaflor está considerado el pueblo más alto de España y se llega por una serpenteante carretera que atraviesa las nubes. Es habitual que repentinos bancos de niebla nos salgan al paso para quedar atrás mientras continuamos el ascenso hacia esta villa, situada a mil cuatrocientos catorce metros sobre el nivel del mar, bastante cerca ya del Parque Nacional de las Cañadas del Teide. Para llegar hasta el paisaje lunar, desde Vilaflor debemos buscar el Pino Gordo (llamado así por ser el más grueso de todo Canarias) que mide cuarenta y cinco metros de altura y se cree que su edad sobrepasa los setecientos años. ¡Foto obligada, para ser original!

Dejando atrás el Pino Gordo, y tan sólo a unos metros más, carretera arriba, sale una pista forestal que nos lleva al inicio de la ruta hacia el paisaje lunar. Se puede hacer por dos caminos que marca una encrucijada. El que es cien metros más largo a mí me pareció más bonito (podéis ir por uno y regresar por el otro). Tras una hora, más o menos, de sendero, llegamos a esta pequeña Capadocia en el corazón de Tenerife.

Paisaje lunar

Paisaje lunar

Se trata de unas chimeneas de color blanco que se formaron tras depositarse las cenizas volcánicas y quedar sepultadas por materiales volcánicos, que posteriormente reaparecieron a causa de la erosión. Catedrales naturales de color blanco que contrastan con el oscuro paisaje de colada volcánica y pino canario. ¡Llevad agua, comida y calzado adecuado! Es un poco paliza si sois de los sedentarios, pero merece la pena.

¿Resultado de este viaje? Más de cuatro mil kilómetros recorridos en seis días, para no perdernos ni un solo rincón de la isla y deleitarnos con los maravillosos paisajes, los caprichos geológicos y las peculiares playas. Sin duda, una visita a Tenerife es más que recomendable en cualquier época del año, ¡pero si vais en primavera, pillaréis el tajinaste en flor! De nuevo gracias a Sebastián Álvaro y a Halcón Viajes por darnos esta oportunidad. ¡Hasta siempre, amigos!