Viaje sin destino: Erika, Paul y Aurora, en ruta

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Erika y Paul son dos argentinos que viajan inseparablemente desde hace años con Aurora. Pero conviene advertir de que, en este divertido menage a trois, Aurora es el nombre con bautizaron a una furgoneta que rescataron del olvido para recorrer América de extremo a extremo. Nos lo cuentan en este entrevista especial para Halconviajes, así como también en su blog, Viaje sin Destino, donde Erika se encarga de la parte audiovisual y Paul de la escrita.

-Sois dos lo que formáis Viaje sin Destino. ¿Os presentáis brevemente?
Somos Erika y Paul Piazza, un matrimonio argentino viajando por las rutas de América, desde Argentina hasta Alaska. Ambos tenemos veintisiete años y somos amantes de los viajes desde pequeños.

-¿Cómo os conocisteis?
Nos conocimos cuando teníamos once años; éramos compañeros de curso en el colegio y mejores amigos durante muchos años.

-¿Como encontrásteis a ese tercer e insólito miembro del grupo que es Aurora? ¿Es real la fantástica anécdota de las siglas VSD?
La verdad es que Aurora nos encontró a nosotros: estuvimos buscando por Internet durante dos días hasta que dimos con un señor que dijo haber encontrado una kombi estacionada bajo un ombú. Era la que buscábamos, con todas sus ventanas de fábrica y en muy buenas condiciones gracias a que había estado abandonada por doce años y fuera de uso. Decimos que ella nos encontró porque Aurora era la kombi que estaba destinada para nosotros.
Las siglas que dan nombre a nuestra aventura fueron lo primero que descubrimos el día que conocimos a Aurora. Su placa “VSD” nos sugirió luego de meditarlo un rato, el lema “viaje sin destino”.

-¿Podríais explicar más detenidamente eso de viajar en busca del interior de cada uno que exponéis en la presentación del blog?
Viajar es para muchos un simple momento de relajación y distensión luego de meses de trabajo. Pero, cuando tu vida se convierte en un viaje, ya hacer esto se vuelve una rutina, una rutina de la “no rutina” que te lleva a replantearte muchas cosas como ser humano con respecto al universo que nos rodea. Viajar se vuelve una búsqueda interior de respuestas profundas, ya que el modo en que ahora vemos las cosas ha cambiado. Como viajeros y humanos hemos podido experimentar antes y durante este viaje, eventos que van mas allá de toda comprensión humana actual, eventos que algún día serán cotidianos como lo eran para la mayoría de las civilizaciones antiguas. La búsqueda interior de la que hablamos es. entonces, un tema profundo del que nos gustaría brindar charlas en el futuro.

-Erika, tú viajabas desde pequeña con la familia. ¿Cómo recuerdas aquellos tiempos? ¿Cómo acabaste en sitios tan dispares como Disneylandia y Japón?
Viajar con mi familia desde muy chica me permitió conocer como era la vida en la ruta y todo lo que uno aprende y crece día a día. Crecí con la idea de ver el mundo y compartir cada día con gente distinta. Terminé trabajando en Disney Orlando cuando tenia dieciocho años a raíz de un intercambio que existía en mi universidad; en esa época estudiaba turismo, carrera que paradójicamente nunca acabé. En cuanto a Japón, surgió la oportunidad de vivir un mes con familias budistas de Tokio y tomé la oportunidad sin pensarlo. Desde los dieciséis años yo estudiaba japonés y fue mi maestra quien me consiguió los contactos para el viaje. Después de esa pequeña probada del continente asiático, no puedo esperar a volver y recorrerlo mas profundamente; por qué no con nuestra querida Aurorita.

-Paul, ¿cuándo y cómo empezaste a viajar?
Se puede decir que yo nací de viaje: mis papás, inquietos, solían vivir entre Estados Unidos y Argentina, algunos años aquí, otros allá, y en una de esas nací yo, jeje, en Estados Unidos; pero a los tres años volvimos a la Argentina definitivamente, por lo que, en teoría, mi primer viaje es aquel.
A los trece años recuerdo ir a la provincia de Córdoba, en Argentina, como parte de un viaje de fin de curso. He tenido la suerte de conocer lugares como Bombinhas en Brasil, Ushuahia, Chaco, Entre Ríos, Formosa en Argentina y Florida en Estados Unidos. Siempre como turista típico o en algunos casos como parte de giras de teatro organizadas por el Ministerio de Cultura argentino.

-Ambos sois aficionados al submarinismo, que veis como una puerta a una mitad del mundo que generalmente no vemos bien desde arriba ¿En qué sitios habéis buceado?
Cuando estábamos de novios, Erika me propuso tomar el curso de buceo y lo hicimos juntos. Desde ese día buceamos como compañeros siempre. Hemos buceado en Bombinhas (Brasil), Isla San Andrés (Colombia), Riviera Maya (México), Punta Cana y Bayahibe (República Dominicana) y esperamos conocer muchos lugares más, siempre y cuando nos dé el presupuesto.

-Aunque de especialidades distintas, ambos sois artistas. ¿Creéis que ello incide de alguna forma especial en vuestra forma de viajar? Por ejemplo Erika dibuja, Paul dice buscar tranquilidad espiritual y ambos manifestáis interés por “culturas, aromas, sabores…”
Siendo ambos artistas solemos tener demasiados intereses en común que, en muchos casos, tienen que ver con las cosas sencillas y apenas perceptibles. Nos puede movilizar tanto un grupo de ciempiés moviéndose en masa por una rama, como una obra de arte, un músico tocando su hang, un buen espectáculo callejero o las increíbles formas de las paredes de algún sitio arqueológico como Puma Punku, en Bolivia. Viajar conmueve a cualquiera que se lo proponga, no es necesario ser artista para esto, pero sin dudas el tener un alma vinculada al arte nos da un plus de sensibilidad para apreciar las cosas desde una perspectiva mas profunda.

-¿Habéis viajado alguna vez sin Aurora? Si saltáseis de continente ¿la llevaríais con vosotros?
Hemos viajado sin Aurora algunas veces antes, como a Brasil y Ushuahia, pero desde que la tenemos consideramos que viajar es algo más que eso y sin dudas iríamos a cualquier parte del mundo con ella. Aurora no se vende ni hoy ni nunca; rodará con nosotros hasta que nos cansemos y descansará algún día en la cochera de alguna casa, calentita y al resguardo de las inclemencias climáticas.

-Estáis inmersos en un viaje por América, desde el cono sur hasta Alaska. ¿Cuál es el plan? ¿Hay tiempo marcado?
El plan fue simplemente irnos, salir. Alaska ha sido la respuesta que salió de nuestras bocas cuando una persona nos preguntó por primera vez hasta dónde iríamos. Nunca pensamos en ello, simplemente nos propusimos llegar hasta la otra punta del continente. La gente nos dice que si el destino es Alaska, entonces nosotros no podemos llamarnos Viaje sin destino, que no tener destino es peligroso y no es buen augurio. Pero para nosotros no tener destino es lo mejor que nos puede pasar, como el salmón de río: él no tiene destino, simplemente viaja con la corriente y sabe que en algún momento debe nadar en contra y comenzar a saltar las cascadas para poder llegar a un sitio y reproducirse. Acá estamos haciendo exactamente eso. Nos dejamos llevar por la corriente porque la vida no termina en Alaska, la vida nuestra y de todos es un viaje sin destino, un camino marcado por metas o destinos momentáneos, a los que iremos llegando para luego tener una nueva meta.

-Rincones favoritos que hayáis conocido y recomendaríais a cualquier viajero. Lo mismo pero a la inversa, si hay alguno.
Lugares que no deberían perderse son el temido Paso de Jama a 4950 metros de altitud, que une Argentina y Chile y es un sitio fabuloso, un paisaje llano a esa altura, donde no hay árboles y apenas pasto. En este lugar hemos visto una especie de puma que cruzó el paisaje de izquierda a derecha, pasando delante nuestro en apenas dos minutos, y su andar era sublime; corría con una precisión y una gracia dignas de un animal tan noble.
Hemos tenido la suerte de conocer la Cueva de los Tayos en Ecuador, un lugar prácticamente inaccesible, al que solo se llega si la tribu Shuar te autoriza. La cueva tiene un descenso totalmente vertical de unos 70 metros, equivalente a 20 pisos de altura, y hay que hacerlo sólo con unas cuerdas, haciendo rappel.
Colombia tiene pueblitos preciosos: Barichara fue uno de los que mas nos gustó, estancado en el tiempo, súper tranquilo; sus calles y sus casas se preservan tal cual, todo tiene ese color rojizo de la tierra.
El desierto de Atacama en Chile fue un desafío absoluto: su paisaje arenoso, despojado de todo, es como estar en Marte en la Tierra.
En Trujillo, Perú, conocimos las ruinas de Chan Chan, una ciudad de barro antigua que no tiene nada que envidiarle al mítico Machu Picchu.
Por ultimo, y seguramente nos queden muchos otros lugares fuera, la laguna de Bacalar, en México, es un sitio fabuloso: las aguas son turquesa como el mar pero con la ventaja de ser de agua dulce, por lo que bañarse aquí es una delicia.

-Por último ¿cómo surge la idea de hacer un blog?
La página y el blog se crearon antes de viajar. Comentamos esta idea en una reunión de viajeros y soñadores y la mayoría nos pidieron que hiciéramos una página para poder compartir las experiencias. Si bien no estábamos convencidos de hacerlo en un principio, por el tiempo que demanda, estamos agradecidos de haberlo hecho porque hemos llegado a un montón de gente gracias a que muchas veces nos ven, nos escriben, nos invitan a sus casas y pasamos momentos inolvidables con familias que quedan en nuestro corazón para toda la vida. El blog seguirá creciendo día a día en base a las experiencias vividas. Yo [Paul] soy quien redacta y Erika tiene una sección de audioblog con notas cortas contadas por ella en resumidos cinco minutos, ideal para cuando tenés poco tiempo y te querés relajar escuchando alguna historia.

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