Vuela junto a Peter Pan en Peter Pan's Flight

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¿Quién no ha soñado nunca en sentirse como la pequeña Wendy, volando sobre la ciudad rumbo al país en el que nadie crece? En Disneyland® Paris tienes la opción de saber qué se siente durante el viaje y la estancia en el País de Nunca Jamás. ¡Bienvenidos a la atracción en la que nadie se hace mayor!

¡Rumbo a Nunca Jamás!

Una enorme flota de barcos pirata te están esperando para surcar los cielos de Londres contigo. Después de unas cuantas vueltas por encima de la gran ciudad llega lo mejor: seguir a la segunda estrella a la derecha ¡y todo recto hasta el amanecer! El País de Nunca Jamás es lo que os depara Peter Pan’s Flight, el lugar en el que hasta el último detalle espera ser descubierto. Todo excepto el Capitán Garfio, que intentará escabullirse lo más posible para poder salirse con la suya…

¡Cuidado con las rocas del camino! Te toca entrar en la caverna más privada y exclusiva de todo Nunca Jamás. Te verás rodeado de luces de colores especiales con forma de dragón, formas enigmáticas talladas en las paredes y rocas, y sonidos que irán haciéndose más fuertes a medida que avances. ¿Qué serán? El eco y los susurros irán mezclándose más y más con los rugidos del enorme dragón.

Mas no tengas miedo, valiente visitante: Campanilla y Peter Pan vendrán a tu rescate, y gracias a la habilidad de Peter Pan y el polvo de hada de Campanilla harán que todos tengamos el final feliz de cuento que nos merecemos.

¡Ojo avizor! 

Esta atracción es una parada imprescindible para tu viaje a Disneyland® Paris, lo cual significa que también lo es para todos los demás. Ambos sabemos lo que eso significa: largas colas de espera. Así es, aunque los barcos mágicos que nos llevan de viaje tienen poca capacidad, salen varios por cada flota. Aún así, la cola sigue siendo de las más largas del parque. El truco: las Extra Magic Hours.

Si no tienes acceso para las Extra Magic Hours, tira de los pases Fastpass y úsalos lo antes posible. Cuanto antes vayas mejor, porque por culpa de la poca capacidad de los barcos hace que haya menos entradas disponibles a lo largo del día, y normalmente se agotan antes de que llegue la tarde, incluso antes de mediodía.